San José- Puerto Viejo
Después de atravesar México, Guatemala, Honduras y Nicaragua llegar a Costa Rica es como cuando compras un televisor nuevo, las cosas se ven diferente... Uno ya no sabe si es cosa del brillo, del contraste o del color, pero se nota la diferencia; Y esto no quiere decir que séa a mejor, obviamente Costa Rica es un país más limpio, más desarrollado y más rico que los anteriores, por algo la llaman la "Suiza" de centroamérica, pero también todo este progreso y diferencia con los paises vecinos y la influencia gringo-européa en la sociedad, crean un cierto recelo marcando una gran diferencia entre los "ticos" y el resto de los centroamericanos... Sinceramente mi opinión es bastante subjetiva, hablo más por las experiencias que me han contado que por las mías propias, ya que, mi estancia en el país se reduce a
6 días, y en este tiempo no da para sacar grandes conclusiones; Tras pasar la noche en la inhospita capital, pienso que todo el mundo salió de vacaciones por la Semana Santa y sólamente se quedaron los bandidos, y disponiendo de tan poco tiempo decidí visitar tan sólo un lugar y eso es algo bueno que tiene Costa Rica, te puedes ir en cuatro horas desde la capital al caribe o al pacífico, y finalmente opté por el caribe ya que sólamente conocí Utila en Honduras.El viaje
es francamente espectacular, todo se ve limpio, no hay esa ristra de basura en los márgenes de la carretera y los ríos aparecen hermosos y limpios, el paisaje es precioso... Pasando por Limón famosa ciudad del caribe llego a Puerto Viejo destino final en el que pasaré mis últimos días en centroamérica; El pueblo es superturístico, pero muy agradable, ya que una vez más respiro el ambiente caribeño, la cultura rastafari está presente en cada esquina con todo lo que esto conlleva, la mota, el reggae, la no-prisa, etc,... Las playas son enormes, puedes caminar kilómetros sin cruzarte con nadie, la arena fina, aguas turquesa, palmeritas,... como para hacer un poster de Bacardí... En la comida se aprecia
también el toque criollo con sus alegres salsas y especias... La verdad es que el tiempo pasó rapidito y tras el sosiego caribeño me enfrenté al duro reto de tener que pasar dos días de viaje para llegar a Lima en Perú, después de tener que pasar la noche en el aeropuerto, volar vía Miami y tener que desembarcar mi maleta obligatoriamente y tener que volverla a facturar, pasar descalzo por los detectores, rellenar formularios estúpidos yankees con preguntas como si mi abuelo fué algún militar nazi, si tengo permiso de armas, etc,... para tan sólo estar 5 horas en el país... en fin.Aquí acaba mi primer periplo de esta aventura, la verdad es que centroamérica es sorprendente, hay tantas diferencias y al mismo tiempo tantas cosas en común entre los distintos paises, la pobreza económica contrastada con la riqueza natural, cultural, gastronómica y sobretodo la riqueza interior... Yo personalmente lo he intentado disfrutar y succionar todo de la mejor manera posible,
estando abierto a todo tipo de experiencias, con la ventaja que muchos extranjeros no tienen que es la de poder hablar el mismo idioma, y es que aquí cualquier momento es bueno para conversar y poder acercarte más a la gente, conocer sus inquietudes, su opinión y en definitiva conocernos mejor...









































