30 de septiembre de 2006

Laos

Louang Phabang-Louang Namtha-Vientiane-Si Phan Don

Tan sólo cruzar el Mekong y ya estábamos en Laos, aquí en Houay Xai hicimos los trámites del visado y comenzamos la navegación por el río que se prolongaría por dos días... Era esta una de mis experiencias anheladas y vi así pues cumplirse mi sueño... El primer día el barco estaba lotado, aun así sirvió para socializar un poco con los demas viajeros y también con los lugareños, que a pesar de su escaso inglés daban muestras de su simpatía y su desinteresada curiosidad. Pasamos la noche en un pueblo llamado Pakbeng a mitad de recorrido y proseguimos la ruta por la mañana, esta vez sin tener que compartir el incómodo pasillo y deleitándonos con las maravillosas panorámicas a ambos lados del barco; Una bonita experiencia navegar el Mekong especialmente en época de lluvias ya que bajábamos con su caudal al máximo... Llegamos por fin a Louang Phabang, sin lugar a dudas la ciudad más bonita del país, justo en estos días coincidimos con la fiesta nacional de la liberación, así que pudimos asistir a la carrera de traineras laosianas (un total de 51 remeros!) que duró hasta bien entrada la tarde y el ambiente festivo se respiraba en toda la ciudad... Tras unos días disfrutando de la hermosa y tranquila Louang Phabang proseguimos el viaje hasta el norte del país muy cerca de la frontera con China (tan sólo a 8 km); Aquí en Muang Sing pasamos una noche, ya que a pesar de ser conocido por sus trekkings la ciudad parecía fantasma, estaba todo cerrado y decidimos bajar a Louang Namtha, lugar desde donde emprenderíamos la dura excursión de tres días por estos remotos parajes. Empezamos en Ban Kokmee un pueblo donde conviven cuatro diferentes etnias: Khmu, Lanten, Sida y Phu Noi. Desde aquí comenzamos a subir y las primeras lluvias nos dieron la bienvenida anunciándonos irónicamente lo que nos esperaba... Los paisajes son hermosos a pesar de que todavía se puede ver como los nativos ganaron sus tierras fértiles en las colinas: quemando árboles... Así que en estos ámbitos, en estas latitudes, la vista es de un verde intenso por los campos de arroz contrastado con el negro de los muñones chamuscados... el delicioso olor del arroz despertó nuestros jugos gástricos así que paramos a comer en un pequeño chabisque tras unas horas de caminata, aquí nuestros guías extendieron unas hojas de bananera a modo de mantel y desgustamos las delicias de la comida local... unas salsas hechas con berenjena, carne, patata, etc,... el arroz es llamado de "sticky rice" y es un tipo de arroz que necesita menos agua de lo normal y luego se queda como un bloque, de ahí arrancas un pedazo, lo amasas y lo comes a modo de albondiguilla untando las salsas... Después de dos horas y media más de ascenso llegamos por fin a Ban Sam Yord, un pueblo de mayoría étnica Sida, y donde la gente poco acostumbrada a ver occidentales nos miraban con extrañeza... Por la tarde eligieron un cerdo y ahí mismo en la puerta del refugio y sin escrúpulos le rajaron el cuello para con él cocinar la cena, el desayuno y la comida del día siguiente.... Por la mañana después de ponernos las ropas todavia mojadas, emprendimos la marcha de la que sería la peor jornada del viaje... y no es que fuera mala por su dureza, que la tenía, ni por las fuertes borrascas, ni por el empalagoso barro que exigía un gran esfuerzo a cada paso... el peor enemigo, el animal más asqueroso del planeta apareció en nuestro camino... la sanguijuela. Miles de estos detestables bichos esperaban al acecho, sedientos de sangre, la oportunidad de trepar por nuestras botas, colarse por los calcetines y chuparnos la sangre como, como... vulgares sanguijuelas! que asco! Creo que llegué a quitarme unas veinte en total, la peor una que había cruzado el umbral de mi calzoncillo... afortunadamente me di cuenta antes de que empezara a chuparme un huevo... brrrr! que situación tan desagradable! A pesar de todo esto sobrevivimos y tras 8 horas de caminata y sin haber disfrutado mucho de las vistas, llegamos a Ban Nam Talan, una hermosa villa a orillas de un río que baña los campos de arroz, donde viven dos etnias: los Lanten, pueblo que llegó a Laos desde China y los Khmu, estos llegados aquí huyendo desde Camboya... Un poco más tranquilos ya al no ver sanguijuelas, nos dimos un baño en el río y nos relajamos un poquico... Esta vez la víctima de la tarde fue un pato, que tras desplumarlo fue directo a la perola... mmmhh! delicioso! Por la noche aparecieron en el refugio jóvenes locales y nos ofrecieron un licor llamado beer-khmu, una especie de moscatel fermentado que se bebía con una pajita desde la tinaja, acabamos cantando todos, cada uno sus canciones tradicionales... El tercer día fue mucho mejor, al menos no había miles de sanguijuelas, eso si, mis desgastados zapatos me hicieron caer (pero caer, caer eh! con los pies por encima de la cabeza...) unas cuantas veces, así que decidí caminar descalzo por el espeso barro... pasamos por más poblados, vimos a las mujeres Lanten tiñendo sus ropas y el algodón con índigo, color que les representa, cruzamos varios ríos, bosques de bambú, más campos de arroz, etc,... hasta que ya bien entrada la tarde y tras nueve horas de paliza llegamos a una carretera donde nos esperaba un carro... por fin, salvados... A pesar de la dureza de esta aventura, no tengo dudas en decir que valió la pena, ya que sólo el hecho de acceder a estos remotos poblados y disfrutar de la pureza de sus gentes es algo que no tiene precio y no se puede hacer todos los días...
Tras unos días en Louang Namtha descansando y paseando por los alrededores regresamos a Louang Phabang donde volveríamos a disfrutar de su pacífico ambiente, visitamos un par de templos abandonados cruzando el Mekong y fuimos también a unas cascadas a una hora de la ciudad. Nuestro siguiente destino: Vientiane. Posiblemente sea la capital del mundo más pequeña... la verdad es que es un poco cutre para ser una capital, aun así disfrutamos comiendo una especie de Fondue a orillas del río, pasamos por el mercado de amuletos, visitamos el museo nacional, posiblemente el más chabacano que vi en mi vida... Desde Vientiane viajamos a Pakse donde pararíamos un par de días antes de llegar a Si Phan Don (4000 islas), un paraiso al sur del país... Visitamos Champasak las únicas ruinas Angkorianas fuera de Camboya, también Don Khong, y por último Don Det, un paraiso a orillas del Mekong donde pasamos nuestros últimos días en Laos disfrutando de las islas, alquilamos unas bicis y cruzamos a Don Khon, desde donde se ven los impresionantes saltos de agua que el poderoso Mekong efectúa antes de llegar a tierras Camboyanas... Laos es hermoso, es un país muy pobre económicamente, pero que tiene mucho que dar, desde su rica naturaleza hasta su gente, que a parte de ser amable sobretodo es feliz...

17 de septiembre de 2006

Thailandia

Bangkok-Ayutthaya-Chiang Mai

Por fin se hizo realidad mi sueño y aterrizo bien entrada la noche en Bangkok, posiblemente la ciudad más importante de todo el Sureste Asiático. Aquí en Asia, uno tiene que abrir sus sentidos al máximo, creo que es la mejor actitud para poder mamar con intensidad el crisol audiopolicromaticodoriferotáctil que su mera existencia te ofrece... Los intensos neon de colores se mezclan con el barullo urbano, el olor de los puestos de deliciosa comida no es lo suficientemente fuerte como para tapar los hedores de otros alimentos en putrefacción debido al calor húmedo y asfixiante, la música suena confusa por su desubicación tanto en el lugar como en el tiempo... prostitutas y travestis (aquí llamados lady-boys) alternan de arriba a abajo las calles justificando así la etiqueta de paraiso sexual del lugar, los puestos de ropa y souvenirs se repiten uno tras otro llegando a hacerte perder el sentido de la orientación, las vendedoras ambulantes tratan con insistencia de que compres inverosímiles instrumentos y aún a sabiendas de su escasa probabilidad de venta nunca retiran una ancha sonrisa de su cara... Otra de las cosas que también me chocó fue la cantidad de turistas que van y vienen por las calles céntricas como Kao Shan, la verdad es que me había olvidado que era pleno agosto y que estaba en uno de los destinos preferidos de la población occidental... En cualquier caso, mi primera impresión fue excelente, no puedo decir que es como me lo esperaba, pero si muy parecido... Pasé unos dias recorriendo la ciudad y ubicándome hasta que me reuní con mi amigo Salim con quien compartiré aventuras estas semanas... Después de haber visto las principales atracciones y templos de Bangkok, visitar el barrio chino y haber saboreado también las delicias de la gastronimía local (incluidos unos saltamontes fritos con soja y un escorpión!), emprendimos nuestra aventura hacia el norte del país, primer destino: Ayutthaya. Aquí pudimos ver la importacia de este lugar en el pasado, su antigua condición de capital del imperio siamés hizo que se contruyeran aquí grandes palacios, templos, etc,... Tras recorrer los más interesantes y teniendo que esperar unas cuantas horas al tren cruzamos el río para ver un poco la ciudad y aprovechamos el tiempo de la mejor manera posible: contándonos historias y agarrándonos una tremenda castaña... buf! hacia tiempo...
Por la noche cojimos el tren hacia Chiang Mai, posiblemente unos de los mejores viajes de larga distancia que he hecho durante todo el año... dormímos la mona en el coche-cama y al despertar fue todo un placer descubrir los frondosos paisajes y la terapia curativa antiresaca de avanzar con todas las ventanas del tren abiertas... delicioso! Chiang Mai es la segunda ciudad de Thailandia, está situada al norte muy cerca de Birmania y de Laos, y es principalmente conocida por su oferta de trekkings por la selva... Nosotros nos aventuramos en uno de tres días junto con Saioa y Aitor, amigos de Salim con los que coincidimos también en Bangkok... El primer día fue bastante desilusionante, ya que lo empezamos dando un paseo en elefante y no sentimos sino lástima por estos maravillosos animales, que en este caso, estaban completamente explotados, esclavos y adictos por un puñado de bananas... Al cruzar un río vivimos unos momentos de tensión, ya que estaba bastante crecido y el pequeño "Dumbo" (no sé si se dice cachorrante o eleforro...) que nos acompañaba empezó a jugar, lo que en un principio era un juego se convirtió en angustia (foto) y la mamá (o sea nuestro elefante) se lanzó al agua salvándole la vida con la trompa... muy bonito, muy bonito, pero casi nos mata a nosotros...glubs! Desde aquí comenzamos la caminata por angostos caminos de montañas y selva, durante estos días disfrutamos de hermosas cascadas, visitamos poblaciones indígenas y dormimos en cabañas en medio de tan lindos parajes... A pesar de no haber empezado con buen pie, la experiencia fue muy bonita... De regreso en Chiang Mai nos apuntamos a un curso de masaje thai, pero resultó un poco decepcionante ya que la profesora no hablaba inglés y toda la comunicación fue por gestos... en fin... A pesar de todo pasamos unos buenos días en la ciudad, alquilanos una moto y pudimos visitar, entre otros, Doi Suthep un hermoso y enorme Templo Budista situado en lo alto de una montaña, el mercado de la noche con su tremenda actividad mercantil,... Lo peor de todo, posiblemente uno de los peores episodios de mi viaje fue el robo de mi bolso mientras íbamos en la moto; Intentamos perseguirlos durante emocionantes y arriesgados minutos, pero de nada sirvió, ya que conocían bien la ciudad y se metieron por calles estrechas... finalmente se dieron a la fuga... a parte de la perdida del bolso, mi cámara, carné de conducir, tarjeta visa, unos trucos de magia y algo de dinero, tengo el consuelo de que pudo haber sido peor, ya que además de habernos podido romper la crisma, no llevaba encima el pasaporte y justo había descargado 200 fotos unas horas antes... así que a pesar de todo estoy feliz... Unos días después tras hacer todos los papeleos pertinentes emprendí la marcha hacia Chiang Kong ciudad norteña fronteriza con Laos tan sólo separada por el Gran Mekong

6 de septiembre de 2006

Australia

Sydney

Desde el avión ya se presumían las aguas turquesa de las costas y la exuberancia urbana de Sydney, haciéndome sentir un poquito frustrado otra vez por llegar hasta aquí y disponer tan solo de tres días... Australia es un país enorme, el sexto mayor del mundo, que no limita con ningún otro; Es también el país más seco, así que la mayoría de la población habita en sus costas, especialmente en la costa este donde están sus principales ciudades: Sydney, Brisbane, Gold Coast, Melbourne, etc.,... La verdad es que por mis propias vivencias poco puedo contaros sobre el país, así que os explicaré brevemente la triste historia y realidad actual de los primeros ocupantes de estas tierras... A diferencia que en Nueva Zelanda (que fue mucho menos violento) aquí si que hubo un terrible exterminio contra la población aborigen, cuando llegaron los colonizadores ingleses los fueron echando de los lugares fértiles hacia el desierto, fueron tratados como animales e inscritos en el registro de fauna y flora nacional; El racismo de los soldados ingleses durante el siglo XIX llegaba al extremo de cazarlos como si fueran canguros y mostrarlos a modo de trofeos, incluso aniquilaban poblados enteros envenenándolos con arsénico... Hubo grandes intentos de catolización, especialmente la Iglesia Anglicana quien llego incluso a crear programas de control de natalidad aborigen con la amputación de órganos genitales, etc,... Los aborígenes Australianos son una civilización muy especial, muy diferente a otras, no conocían el metal así que trabajaban la madera la piedra y los huesos... Son principalmente espiritualistas y sus creencias en los difuntos y en el respeto a la naturaleza marcan su arraigo con la Madre Tierra... A pesar de que las cosas cambiaron hace unos treinta años con la creación de instituciones en defensa de su cultura y dando subvenciones, hoy en día solamente hay unos 200.000 aborígenes, un 1% de la población, algunos de ellos integrados en la sociedad laboral, arte, etc,... pero la gran mayoría apartados de los núcleos urbanos y tristemente con un grado de alcoholismo elevado... Mi breve estancia en Sydney se limito a hacer el paseo turístico de rigor por el Palacio de la Opera, el Harbour Bridge y el hermoso Jardín Botánico... La ciudad, según dicen los lugareños poco representa al país, a mí se me presentó remoderna y muy cosmopolita… Desde mi hostal pude disfrutar de los mágicos juegos de luz entre el ocaso y los neones… Me di un paseo también por el concurrido y barullento China Town, la población asiática en el país es de un 7% (!!!) donde uno se siente como en el mismísimo Bangkok, mi siguiente destino.

23 de agosto de 2006

Nueva Zelanda

Auckland-Cape Reinga-Coromandel

Llegué a Auckland tras un largo viaje cruzando el Pacífico y con la penica de no haber parado en Isla de Pascua, pero con energía renovada y la ilusión de estar por primera vez en Oceanía... Como os conté a todos al principio, mi presupuesto para realizar este viaje es más bien bajo, así que teniendo que pasar por aquí obligatoriamente debido a las condiciones del billete opté por pasar tan sólo una semana en Nueva Zelanda y unos días en Sydney... Al llegar al aeropuerto me decidí por alquilar un coche (más barato que ni robao...), el cual aparte de llevarme de paseo iba a servirme de cama, hostal, guardaequipaje y compañero durante cuatro días.
Nueva Zelanda me recuerda a Irlanda, no se si por sus paisajes verdes y montañosos, por que todo el mundo habla inglés o por conducir un coche alquilado por la izquierda, hecho este que me recordaba a mis andanzas con mi amigo Jota por la hermosa Eire; El caso es que tienen aires muy similares...
La cultura 'maorí' esta presente en todo el país... Los primeros habitantes de estas tierras llegaron aquí en canoas desde la Polinesia Oriental entre el siglo X y el XIV y afortunadamente se conservan tanto el idioma, usado oficialmente en las escuelas y en radios estatales, como las costumbres ancestrales: gastronomía, música, danzas, rituales, etc,... A pesar de haber estado siempre en la escala social mas baja (como pasa en todos los países colonizados), hoy en día el mestizaje y la integración 'maorí' es total... Aunque también es cierto que muchas tradiciones se perdieron o se modificaron con la llegada del hombre blanco.
A pesar de que todo el mundo dice que la Isla Sur es más bonita, yo no tuve más remedio que optar por la Norte, ya que a parte de no tener mucho tiempo, el hecho de tener que dormir en el carro condiciona térmicamente el rumbo (recordad que aquí es invierno)... Y, no quiero ni imaginarme lo bonita tiene que ser la Sur puesto que esta que yo vi destaca por su hermosura... Agarré carretera y subí hasta Cape Reinga, el punto mas al norte del país, quedándome ojiplático y babeando el asiento de mi Toyota ante los maravillosos paisajes que iba dejando atrás... Los últimos 100 km. que forman la "90 miles beach" a penas están asfaltados, y conforme avanzaba me daba cuenta de que iba a ser el único, pero agradecido, espectador de la preciosa puesta de sol a excepción del Faro (foto) quien lo disfruta todos los días... La ventaja de morirte de frío y torcerte las cervicales intentando dormir en un carro, es que al menos puedes elegir el lugar donde hacerlo y francamente esto de tener una casa con vistas es una maravilla por estos parajes... Desde aquí bajé por la Costa Este pasando por Kaitaia y Paihia y paré a dormir cerca de Whangarei después de haber desfilado por toda la costa de impresionantes vistas a sus islas (Bay of Islands)... El tercer día fui mas al sur y dejando Auckland nuevamente atrás me dirigí a la Península Coromandel, posiblemente el sitio más bonito que he visitado en este país... Las carreteras serpenteantes merecen la pena ser recorridas, ya que a cada curva se presenta una nueva hermosa vista... Las colinas volcánicas conservan su selva tropical original, destacando los gigantescos 'Kauris' unos árboles centenarios que llegan a los 50m de altura (foto)... En el recorrido por la costa destacan las playas de arena fina, especialmente la 'Hot Spring Beach' lugar que a cada marea baja se hace uno un agujero en la arena y se instala en su jacuzzi particular... Coven Cathedral es otra maravilla que la Madre Tierra nos otorga, tras un paseo de una hora se llega a esta linda cala donde se abre la puerta de roca natural de esta llamada 'Catedral' (foto), lindo, lindo, lindo,... Después de haber comido mil kiwis, sandwich de queso y tomate a diario, 4 días sin ducha, morirme de frío durante las noches y haber recorrido unos 1.700 km vuelvo por fin a Auckland, ciudad que sin ser la capital (Wellington) es la más grande e importante del país... Tras una buena ducha y una colada decido recorrer sus simpáticas calles que me impregnan su moderado cosmopolitanismo... En estos tres días me da tiempo de inspeccionar la ciudad, disfrutar de dormir en una cama y comer caliente, preparándome para mi siguiente destino: Sydney.

4 de agosto de 2006

Chile

Santiago-Valparaiso

Otra vez, para variar, llego a un hermoso país en el que soy acogido como si fuera de la familia y cuanto más me gusta menos tiempo para estar dispongo, como dije en el artículo de Argentina así tengo un pretexto más para volver... ¿Qué fue antes el país o el picante? Pues bien, creo fue el nombre de la guindilla el que debido a su parecido con el país se puso después, ya que los indios Aimarás, antiguos pobladores de estas tierras, le pusieron de nombre Chile o 'donde se termina la tierra'.
Ya desde el avión fue impresionante atravesar la Cordillera de los Andes y casi rozando los picos nevados descendimos en picado para aterrizar en Santiago, imaginad la buena situación geográfica de la ciudad que está protegida por las grandes montañas brindándole un hermoso e irregular horizonte... pero no hay bien que por mal no venga ya que esto origina grandes neblinas que cubren frecuentemente la ciudad...
Pasé estos dias con mis guías particulares Glo y Eve, que a parte de su hospitalidad compartieron conmigo su inagotable buen humor... En Santiago visité el centro, Santa Lucía, la Catedral, los artistas de calle, subimos en teleférico a San Cristobal, fuimos hasta Melipilla en plena sierra, etc,...
Durante toda la semana pude también disfrutar de unos preciosos amaneceres, mejor dicho despertares, en los que varios colibrís o picaflor (foto), llegaban hasta bien cerca para darme los buenos días... lindo, lindo...
A mitad de semana visitamos Valparaiso, hermosa ciudad portuaria y declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco; La ciudad se presenta como una real alternativa, con hermosos paisajes naturales y urbanos, lugares típicos y únicos rincones misteriosos... Destacan los innumerables ascensores que a pesar de su longevidad hacen menos duras sus empinadas cuestas, es como si acercaran sus cumbres al mar... Sus habitantes construyeron la ciudad espontáneamente, subiendo por las faldas de los cerros, convirtiéndolos en racimos de casas multicolores que desafían la gravedad y el vértigo. Aquí visitamos la casa de Pablo Neruda, una preciosa chabola decorada con esquisito gusto y con hermosas vistas, que, incluso hoy convertida en muséo inspira dulces palabras a sus visitantes... También nos dimos el gusto de comer marisco, lo mas típico es la 'paila marina', una sopa de pescado llena de mejillones, almejas, etc,... Por la noche fuimos a comer otro plato típico en el lugar mas mítico aun: Chorrillanas en el J.Cruz, la chorrillana es un plato 'colesterólico' perfecto para la juerga... patatas fritas, huevo, carne,... así que despues hicimos un poquito de fiesta, dicen que en Valparaiso la noche nunca acaba... afortunadamente estabamos bastante cansados como para continuar hasta tarde...
Me resulto muy divertido el lenguaje chileno y sus tradiciones, aquí por ejemplo no toman la merienda, hacen el 'once', del cual logré descifrar el origen de la expresion y es que antiguamente decir tomar un once era una clave para tomar aguardiente... y si no, cuenten las letras... cachai? El 'once' es una merendola, con té, café, tostadas, queso y sobretodo palta (aguacate), riquísima...
De vuelta en Santiago pasé mis ultimos días en América con mi amigo Juan Pablo y su bonita familia, nos hicimos una rápida incursión en el Cajón del Maipó, un valle situado en las mismas faldas de los Andes... Una pena no disponer de más tiempo en Chile, ya que me quedé con muchas cosas pendientes, pero todo no se puede...
En este tiempo que llevo de viaje, y ya pasado el ecuador, sólo tengo buenas palabras para describir todo lo que he visto, sentido, compartido y disfrutado de estas hermosas tierras y sus más aun hermosas almas, y aunque mi cabeza ya esté pensando en nuevos horizontes y saltar más charcos, mi corazón se ha impregnado, ha absorbido con regocijo y se ha estremecido al haber vivido, conectado y profundizado con la Gran Latinoamérica.

26 de julio de 2006

Argentina

Buenos Aires

Una vez más en este viaje tengo que decidirme por algo sedentario, el caso es que llegué a Argentina con tan sólo 15 días de estancia y con un par de gestiones que hacer como el visado para India y Australia y unas modificaciones en el billete de avión... Así pues, decidí dejar la Argentina profunda: Pampa, Patagonia, Córdoba, Salta, Mendoza, etc,... para la próxima ocasión; Y, con la "bárbara" hospitalidad que me brindó una amiga acogiéndome en su céntrica casa, pude perderme y disfrutar por las calles de esta Gran Ciudad. Los visados a pesar de las dificultades los conseguí, la pena fue que mis deseos de visitar Isla de Pascua al cruzar el Pacífico se vieron truncados... en fin, todo no se puede...
Nada mas entrar en el país, la selección Argentina perdió sus opciones en el mundial, y creedme, yo no hablaría de fútbol en el blog si éste no tuviera la brutal influencia que tiene aquí en la sociedad, y es que por unos días la gente estaba de bajo astral...
Buenos Aires es una ciudad moderna, tiene mucho movimiento, aunque se percibe el gran bajón económico de los últimos años, que da unas pinceladas grises de miseria y pobreza en sus calles de glorioso pasado; A pesar de todo, mantiene con orgullo su dinamismo e infraestructura metropolitana. En estos días, recorrí vagabundo la ciudad y pude disfrutar de tan preciado producto que tienen en el país: La carrrne. La verdad es que para los que me conocéis será fácil creer que he podido saciar mi apetito mas voraz con creces... No sólo esta rica y bien hecha, sino que además es barata. El "mate" es sin duda la bebida oficial, todo el mundo sin exclusión va con su termo y con su hierba, sin importar el donde: en el autobús, en el carro, en bici, en casa, en el bar, en el cine,... ni el cuando: mañana, tarde, noche,... Por las calles a parte de los fleteros o cartoneros, me sorprendió descubrir una nueva profesión desconocida para mi hasta ahora: "los paseaperros", estos van recogiendo perros de distintos dueños llegando a llevar hasta 15 de ellos a pasear al parque... Asi a priori parece divertido, pero creo que debe de ser bastante estresante... También visite lugares interesantes como el Cementerio Municipal, donde esta enterrada Eva Perón, el Museo de Bellas Artes, la Casa Rosada, la Plaza de Mayo, donde cada jueves continúan acudiendo las Madres, el Cabildo, lugar donde se gestaron clandestinamente las tramas para conseguir la independencia (yo me pensaba que era una iglesia...); Otro lugar precioso fue La Boca, este barrio obrero ya convertido en escenario turístico es cuando menos recomendable; Desde este puerto se fletaban (y se fletan) los mayores cargueros del país hacia todo el mundo; Aquí nació Quinquela Martín, el Pintor de la Boca, quien expreso con su arte la mas dura realidad de principios de siglo... Calles pintadas con vivos colores, tiendas de souvenirs, restaurantes con parejas bailando tango, re-lindo... Hablando de tango, acudí a unas clasecitas en un típico bar de San Telmo y casi tengo que pagar un extra por las ralladuras de mi puntera en el suelo... una máquina, una máquina,...
Sinceramente, es una pena la brevedad de mi estancia, ya que apenas pude ver un poco la ciudad, quedándome con las ganas de visitar el sur o la cordillera del país, pero esto sin duda tiene sus ventajas ya que así tengo excusa suficientemente grande como para volver a estas tierras de tanta riqueza tanto en su naturaleza como en su gente; gente que a pesar de tener en su cuna la cultura nostálgica del tango, te extiende su mano con una sonrisa...





20 de julio de 2006

Uruguay

Montevideo-Colonia del Sacramento

En mi estancia en Buenos Aires aproveché para hacer una escapada de cuatro días a Uruguay y la verdad estando tan cerca uno no puede perderse este país, aunque sea para una visita corta... Salí de Buenos Aires hacia Tigre, lugar donde uno se sube en el ferry que serpenteando por el delta del Río Paraná te cruza a tierras Uruguayas... El día estaba nublado así que iba acorde con los colores pardos del paisaje fluvial. Desde Carmelo un autobús me llevo en dos horas a Montevideo, una ciudad relativamente pequeña pero curiosamente activa... Paseando por las calles te das cuenta de que podría ser una ciudad europea, la arquitectura, tanto de los edificios como de las personas es muy similar, y apenas se ven matices indígenas... Me hice un recorrido turístico visitando el mercado del puerto, los museos típicos y las concurridas plazas llenas de puestos de libros usados, artesanía y antigüedades. Al segundo día camine por todo el paseo marítimo y por la tarde visite el barrio Judío, lleno de actividad comercial; Lo mas destacado de este son las calles lindamente pintadas (foto) por un convenio entre vecinos, municipalidad y una escuela de arte... De Montevideo me dirigí hacia el oeste del País en la misma costa sur o Bahía del Mar del Plata a un lugar llamado Colonia del Sacramento, una localidad preciosa con un pasado escrito con letras de fuego, nunca mejor dicho, ya que aquí se libraron grandes e importantes batallas entre españoles, portugueses e ingleses por la posesión del lugar, tanto por motivos bélicos como mercantiles, su localización geográfica a orillas del Paraná es estratégicamente idónea... También lucharon miles de guaraníes, aunque la historia poco cuente de ellos, que venidos engañados de las misiones daban su vida por una nación o por un Dios que anos atrás desconocían... La ciudad es hermosa, las casas coloniales, la ciudadela, la comida,... me di un paseo en bici respirando el aire fresco y respirando también la historia de la que uno se impregna visitando los siete pequeños museos que a modo de tour practico ofrece... Todo esto junto con la amabilidad incondicional de los Uruguayos hicieron que saliera del país con un buen sabor de boca, breve pero intenso.



7 de julio de 2006

Brasil

Iguazú-Sao Paulo-Río de Janeiro-Florianópolis

Bueeeeno.... mi entrada a este hermoso país no podría tener un marco mejor: Las cataratas de Iguazú; Desde Ciudad del Este me subí en un autobús urbano cruzamos un puente y ya estaba en Brasil... pero, como? y mi sello de entrada? En fin, que en contra de mi voluntad, pero por mi propio interés tuve que volver hasta el puente para obtener la visa y no repetir escenas del pasado... Afortunadamente aquel precedente ya prescribió, o al menos eso creo... Hacía ya cinco años desde que estuve en Brasil, pero nunca estuve en Iguazú, así que llegué con mucha curiosidad e ilusión que amigos que estuvieron antes me contagiaron, y la verdad es que estaban en lo cierto... La ciudad de Foz, francamente, es insultántemente limpia, moderna y desarrollada comparando con los paises anteriores; Y es que nada más entrar me quedé maravillado debido al orden, la calidad de los buses, los "salgadinhos" (empanadas, croquetas, panes de queso,...), la música y sobretodo de poder "falar Portugués de novo".... aaaay! quanta saudade... (morriña); El lado negativo: los precios. De momento es el país más caro de los que he visitado... como dicen por aquí: carérrimo.
Me organicé rápidamente el día para visitar la reserva y agarrar un bus a Sao Paulo por la noche; En el parque se toma un bus que te acerca hasta lo que es el paseo; Cuando comencé a acercarme a las cataratas ya preveía el espectáculo debido a la humedad y sobretodo al potente murmullo que se oía de fondo... En esta caminata de unos 2 km ves el precioso paisaje desde lejos, la linea del horizonte es una selva inmensa, el cielo azul repleto de aves indicando la gran riqueza del lugar, cerrando los ojos se puede uno imaginar la belleza sólo con la intensidad del olor, las mariposas te envuelven con su vanidad pasajera y su vagabundeo revoloteador, también desde lejos un arco iris enorme sirve de "marco incomparable" de esta maravilla... poco a poco conforme te acercas a la misma cascada el arco iris va aumentando su recorrido hasta formar una cincunferencia completa en tu campo visual...
Siguiendo el camino hacia el autobús te encuentras con varios cuatís, unos simpáticos animales que parecen tejones...
Desde Foz me dirigí a la gigante Sao Paulo desde donde conecté para ir a Embú (Vista Alegre) y visitar a amigos, más concretamente a la familia Del Gaudio, quien con su hospitalidad me acogió en su casa y pasamos unos buenos días...
Otra vez en ruta hacia Rio de Janeiro, aquí también fui acogido amablemente en casa de Dona Odete y disfruté de unos lindos días y buena compañía en esta maravillosa ciudad... Rio de Janeiro es posiblemente una de las ciudades más bonitas del mundo, con unas playas interminables, Copacabana, Ipanema, su clima templado, el Corcovado o Cristo Redentor, la alegría de sus gentes, la noche loca de la Lapa,... Pero también tiene un "pero" y es la inseguridad, la violencia... Nunca antes me habría aventurado a incluir esto en su definición, pero esta vez lo sufrí en mis propias carnes cuando tuve un intento de asalto en pleno día... Afortunadamente no pasó nada, mi reacción fue la de zafarme de ellos; De una forma impulsiva le dí un empujón al que me sujetaba e hice un ademán de encararlos y creo que esta vez mi calva cabeza y mi ancha espalda sirvieron para algo, ya que inmediatamente desistieron en su intento y se fueron, yo por mi parte con el corazón a 300 me fui con paso ligero a casa de mis amigos, dándome cuenta de la imprudencia que acababa de cometer, más cuando apenas tenía unos 50 reales (15 E) en el bolsillo y podrían haber estado armados... en fin, creo que mi Ángel trabajó duro esa mañana... Pero bueno, aparte de este oscuro capítulo no tengo ninguna duda de que Río de Janeiro es una de mis ciudades favoritas en el mundo... También disfruté aquí de la pasión del pueblo brasilero con el fútbol, y es que a cada partido de la selección canarinha la ciudad se paralizaba y se convertía en una fiesta sin fin, llena de color, cerveza y sobretodo samba... Yo por mi parte me aficioné como nunca al fútbol y asistí varios partidos del mundial en casa de Enzo y Greice...
Mi siguiente destino fue Florianópolis, una ciudad en el estado de Santa Catarina, al sur de país y de camino a Argentina, donde me reuní nuevamente con Dona Linice y pudimos disfrutar de unos días de tranquilidad en su casita a pie de playa y prepararme para el próximo destino: Argentina

18 de junio de 2006

Paraguay

Ciudad del Este

La rápida visita a este "olvidado" país de Sudamérica se resume en el interminable viaje de 64 horas desde que salí de Sucre hasta Ciudad del Este debido a la huelga que os comente en el articulo anterior... Al entrar en Paraguay no sólo pasas por los típicos tramites del visado sino que los controles y registros policiales se repiten (6 veces) hasta bién entrado en el país... Estuve tentado de parar en la capital (Asunción), ya que mis pies estaban hinchados de tanto tiempo estar sentado, pero siguiendo los consejos de los demás viajeros continué hasta Ciudad del Este, ciudad con una actividad mercantil enorme donde confluyen Paraguay, Brasil y Argentina unidas por el Río Paraná; Infelizmente Paraguay es la única que se queda sin cataratas... Aquí pude descansar un poco y proseguir mi viaje hacia Foz de Iguazú, en el lado Brasilero...

16 de junio de 2006

Bolivia

Isla del Sol-La Paz-Uyuni-Potosí-Sucre

Pasé la frontera de Puno y desde el puerto de Copacabana me dirigí a la Isla del Sol, todavía dentro del Lago Titicaca; Esta isla fue un lugar especial para los Incas, ya que venían aquí a cargarse con la energía del astro rey... También se dice que reposan aquí , o en el fondo de este lago los tesoros de Manco Cápac, uno de los mayores gobernadores del Imperio Inca y que fue perdido en una absurda disputa entre dos hermanos herederos, Atahualpa y Huascar que lucharon , aparte de por el tesoro, por una mujer; En la isla existe un conflicto muy grande entre dos poblaciones, Chaya y Chayapampa, debido a que los primeros robaron parte del tesoro que se hallaba en el poblado de los segundos y aunque lo reconocen, no se ponen de acuerdo en la repartición del “pastel” a pesar del esfuerzo mediador de los Yumanis, vecinos de isla...
En este lugar, a parte del frío, lo más destacable es la tranquilidad, la gente vive del ganado y de la agricultura, los servicios son escasos, careciendo de internet, teléfono publico, agua caliente, etc,... a pesar de que todas las familias ofrecen alojamiento en sus particulares “hostales”. Posiblemente lo mejor de mi estancia fue el atardecer sobre el lago y el mucho más hermoso amanecer, en el que el Sol apareció sigiloso entre las lejanas montañas nevadas de Illamani (6.447m.), con la Isla de la Luna como cómplice acostumbrado del hermoso alba.
La capital del país, La Paz, que a pesar de hacer bien poco mérito para llamarse así, me brindó una buena bienvenida con sus repletas calles céntricas, el olor de sus comidas, su improvisado mercado ambulante y la calidez de sus gentes. También salí contento debido a la ducha caliente (por fin fue verdad!) que pude tomar, tras varios días de baño “andawa”, como el baño “checo” pero sin agua... Desde La Paz viajé toda una noche hasta llegar al sur del País, donde se encuentra uno de los lugares más surrealistas de este planeta... el Salar de Uyuni. Al llegar a las 5 de la mañana el termómetro marcaba bajo cero, la pequeña población no ofrecía ningún tipo de resguardo excepto la agencia de viajes con la que contraté mi siguiente aventura, en la cual me dieron refugio y café caliente hasta comenzar la excursión.... Salimos ocho personas metidas en un 4X4, seis turistas, el chófer y la cocinera, con los que iría a compartir esta formidable ruta; El primer lugar que visitamos fue el cementerio de trenes, un lugar que como su nombre indica, fue de alta actividad hace un siglo debido a la minería y que ahora es un conglomerado de vagones de hierro y arena con un romántico sello del glorioso pasado... El siguiente lugar ya fue el Gran Salar; La primera impresión es la de estar en el Polo Norte, una extensión de 6.000 km2 (más o menos como Bélgica) de lago cubierto por una blanca capa de sal rodeado por infinidad de volcanes, el frío, a pesar del poderoso Sol es imponente... recorriendo el lago llegamos al Hotel de Sal, toda una casa construida con bloques de sal a modo de iglú... Continuamos la ruta visitando la Isla del Pescado, en medio de este paisaje lunar aparece este islote repleto de cactus enormes, algunos alcanzando hasta 12 metros de altura... Dejando atrás el Gran Salar seguimos esta aventura de tres días pasando por varios lugares bién variopintos como el Volcán Tunupa, Volcán Ollague, la "necrópolis" de San Juán, la Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Navaróa donde se encuentran varias lagunas (Laguna Hedionda, Verde, Colorada,...) las cuales difieren en su nombre y en su aparencia debido a los distintos contenidos minerales y vegetales de cada una; Altas montanas, volcanes e islas han formado un hábitat favorable para las avestruces andinas, vicuñas, pumas, zorros, tres especies diferentes de flamencos y otras aves... De camino se encuentra también el Árbol de Piedra (foto), las Piedras de Dalí y el Valle de Rocas, lugares de formaciones rocosas increibles que el frío y el viento se encargan de esculpir a capricho.
El tercer día de excursión nos levantamos a las 05.00 para poder ver los Geysers todavía en la noche... nos encontramos a una altitud de 5.000 msnm y a 2 grados bajo cero... pero vale la pena poder admirar el hermoso amanecer desde los baños termales a una temperatura de 30 grados... simplemente delicioso. Tras la recuperación térmica pudimos disfrutar del hermoso espectáculo cromático con el que nos brindan los rosados flamencos y la Laguna Colorada... Este lugar está a escasos km de la frontera de Chile y Argentina así que como el viaje era largo emprendimos el regreso a Uyuni donde llegamos bien entrada la noche...
Mi siguiente destino en Bolivia fue Potosí, declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad, es una ciudad hermosa donde todavía se respira la época colonial y el impacto de la minería... Visité las minas en sábado por la tarde y me di cuenta de que no era buena idea ya que todo el mundo celebraba el fin de semana en un estado de embriaguez insoportable y las peléas no son de mi gusto, así que casi salgo corriendo... También en Potosí se encuentra la Fábrica de Moneda donde se acuñaban las monedas de oro y plata extraidos de las minas...
En toda Bolivia se practican, especialmente en Potosí, rituales de ofrendas a la Pacha Mama (Madre Tierra) de tradición Aymara (mayoría indígena boliviana) en los que entre otras cosas se utilizan tabaco, hojas de coca, ceibo (aguardiente de 94%) y fetos de Llama con el fin de obtener protección en las minas y espantar los malos espiritus...
Sucre, mi siguiente destino, es una ciudad colonial que los espanoles tuvieron como centro de operaciones o capital; Aquí el clima es más templado y posiblemente séa uno de los lugares más ricos del país... Gracias al consejo de un viajero argentino, hice un paséo aventura y visité las siete cascadas, pudiendo tomar un baño con total intimidad en esta bonita foz.
Desde Sucre partí en lo que iba a ser el viaje más largo hasta el momento de mi aventura... 15 horas de bus para llegar a Santa Cruz, donde iba a tomar el "tren de la muerte" (¿por qué se llamara así?) hacia Brasil, pero una vez más mis planes de ruta iban a ser truncados debido a una huelga con fuerte actividad de resistencia por parte de los "sin tierra" en el este del país. Los cortes en las vías con barricadas llevaban 4 días, así que decidí cambiar mi rumbo y salir del país por la frontera de Paraguay. Bolivia es hasta ahora el país económicamente menos desarrollado de los que he visitado, sin embargo su riqueza natural junto con la grandeza y al mismo tiempo sencillez de sus gentes la hacen un destino único.

5 de junio de 2006

Perú

Cusco-Machu Picchu


El viaje desde Lima hacia Cusco fué toda una odiséa, ya que decidí ir vía Ayacucho una ciudad que bién podría ser Teruel... La verdad el único aliciente está en visitar las ruinas de Wari, una civilización anterior a los Incas y posiblemente una de las más antiguas de América, que dejaron un escaso legado de construcciones bastante deterioradas ya y algunos utensilios como punzones, flechas, vasijas, etc,... Desde Ayacucho agarré un autobús "cómodo" (en Sudamérica esta palabra significa económico, por lo tanto de confortable nada...) que me llevaría por los desfiladeros más imposibles a Cusco en 22 horas, más vale que las ruedas eran de bus-cross... Conforme iba aproximándome a la ciudad me iba dando cuenta de que el largo viaje valía la pena, el paisaje se hace cada vez más verde, las montañas protegen con su exuberante presencia el "ombligo del mundo", significado de Cusco en lengua Quechua.Tengo que deciros que mi primera sensación al llegar a Cusco fué muy positiva debido a la terrible similitud que tiene esta tierra con Chiapas, primero el frío, luego el paisaje, el estilo colonial, las ruinas de sus primeros habitantes, las mujeres con sus trajes tradicionales, el uso de lenguas indígenas, la sencillez de la gente,... aunque también hay otros parecidos no tan agradables como el turismo masificado, la explotación infantil o la pobreza.La ciudad tiene varios lugares que visitar, en la misma Plaza de Armas se encuentra la Catedral y el Templo de la Compañía de Jesús, en los se puede apreciar como tras la llegada de los Españoles éstos construyeron sobre los mismos muros incas dejando la huella de la conquista en los propios edificios... El barrio de San Blas es un conjunto de calles estrechas y empinadas en el que antiguamente residian los artesanos y hoy en día están la mayoría de los locales de artesanía; También es imprescindible visitar "la piedra de los 12 ángulos", famosa por el perfecto ensamblaje de sus esquinas en las que no cabe ni un alfiler... Cerca de Cusco (a 20 min. caminando) están las ruinas de Sacsayhuamán, lugar de veneración de las divinidades Incas como Inti (Sol), Quilla (Luna), Chaska (Estrellas) o Illapa (Rayo), en las que cada año por el solsticio de invierno (24 de Junio) celebran la fiesta del Inti Raymi o Fiesta del Sol.Después de estos días en Cusco decidí ir hacia una de las maravillas de mundo... y también la razón principal del éxito del turismo en Perú... Machu Picchu. La verdad es que no es nada fácil ni mucho menos económico, así que desde mi propio hostal me fuí en un colectivo paseando por el Valle Sagrado de los Incas, una maravillosa explanada entre estas abruptas montañas donde actualmente los lugareños perpetuan sus ancestrales tradiciones, hablan Quechua, visten trajes tradicionales y su economía aunque actualmente incrementada por el turismo (artesanías, tejidos de alpaca,...) depende básicamente de la ganadería: llamas, vicuñas, ovejas, cuys... y de la agricultura: principalmente maiz (bendecido por el gran Río Urubamba). Aquí pude visitar las ruinas de Pisaq y las de Ollantaitambo (lugar de descanso). Desde Ollantaitambo se agarra el tren que te lleva a Aguas Calientes, última población antes de encarar el imponente Machu Picchu (montaña vieja).Me levanté a las 04.45h. con el fin de poder llegar al santuario antes que la masa, la subida se presentó bastante dura al inicio, pero más tarde conforme iba dejando atrás a mis jóvenes compañeros me dí cuenta de que estoy en mejor forma de lo que pensaba... Llegué a eso de las 06.15 y a pesar de no ser el primero pude disfrutar de este increible lugar en plena paz... Machu Picchu apareció ante mis ojos de manera mágica, recompensando con su brutal energía el gran esfuerzo de la subida; Creo que la primera luz del día junto con la neblina, el silencio y la quietud hacían mi percepción más gozosa si cabe, caminé entre las llamas que me miraban con la misma indiferencia que las vacas cuando pasa el tren, y me perdí por entre los lugares que todavía desconocía su significado... Más tarde, ya con el grupo, recorrimos las ruinas informándonos con una excelente guía de cada lugar, de cada significado, de cada Templo,... Tras esta visita guiada, la neblina se empezó a disipar y el Gran Inti nos regaló con sus cálidos rayos un hermoso día... Ya recuperadas mis fuerzas, decidí ir más alto y casi rozar el cielo con la yema de mis dedos y subí al Wayna Picchu (montaña joven), esa montaña que aparece en todas las fotos de Machu Picchu, otra horita más de esfuerzo pero también recompensado por las maravillosas vistas... El único problema que tuve fué el vértigo a la hora de bajar, ya que a pesar de haber escalones de piedra, estos eran demasiado empinados y mis varillas temblaban debido al esfuerzo, así que decidí bajar al estilo "culing"... soy un caguica.Disfruté del día al máximo y tras llegar entrada la tarde a Aguas Calientes me reconforté al saber por qué el pueblo se llama así, y es que dispone de unos baños termales en los que pude soltar tensiones y relajarme acabando este maravilloso día de la mejor manera... en una gran bañera.De vuelta en Cusco tuve una experiencia chamánica más, esta vez experimenté San Pedro en las montañas de Sacsayhuamán junto con el Maestro José Pineda Vargas. No me voy a extender mucho, pero a diferencia de la ayahuasca, este cactus proporciona una visión mucho más clara de las cosas, no llegas a estar mareado, ni vomitas, ni ves luces,... al contrario tu consciencia es mucho mayor y llegas prácticamente a entender el sentido de la vida... Lo peor en mi caso fué el regreso a la ciudad, ya que enseguida perdí esa conexión con la naturaleza y esa energía negativa que toda ciudad tiene enturbió mi visualización, así que al día siguiente no pude contrastar mucho en mi charla con el Chamán, en cualquier caso, la charla con él valió la pena, ya que es una persona muy especial y pude entender con claridad cosas que antes tenía en duda... El San Pedro no es un alucinógeno o una purga, es una planta sagrada, un cactus, usado en Los Andes con fines curativos. La mayoría de la gente lo toma a modo de cura emocional, pero además es usado para curar problemas físicos. El San Pedro nos reconecta con nosotros mismos y también con la Pacha Mama (Madre Tierra). La planta es un Maestro que nos instruye, un regalo de la naturaleza que nos ayuda a curar, a crecer, a aprender, a estar alerta, y a encontrar estados más elevados de verdad y consciencia.Para salir de Cusco tuve otra odisea, esta vez fué una huelga de campesinos en contra del TLC (tratado de libre comercio con EEUU), estuvimos parados 20 horas más de 40 autobuses...la carretera estaba cortada y las barricadas se multiplicaban a medida que te acercabas (caminando) al pueblo; La verdad es que a pesar de haber perdido un día en el medio de la nada, la experiencia fué buena y pude conversar con los nativos del lugar (Sicuani)... despues de 26h. llegué a Puno, ciudad peruana a orillas del lago Titicaca, por el que navegué para visitar las islas flotantes de los Huros; Son unas islas artificiales hechas con las "totoras", unas plantas tipo caña que cada año van rellenando; La sensación al pisar es de fragilidad, pero son bien sólidas... Aquí viven exclusivamente del turismo, ni siquiera los actuales nativos son Huros, aunque antiguamente se dedicaban a la pesca y a la caza de aves... destacan por su bonito diseño las embarcaciones tipo vikingo hechas también de totoras...Finalmente abandoné el grandioso Perú dirigiéndome a la Isla del Sol en el Titicaca boliviano...