30 de noviembre de 2006

India

Vipassana

Por fin pongo los pies en el bien llamado subcontinente asiático, y es que India no es un país, es una fusión de culturas, pueblos, religiones, músicas, expresiones, idiomas, animales, olores, fluidos, comidas, territorios, etc,... que bien merece el rango de subcontinente... Pero de India os contaré en mi siguiente artículo, en este os hablaré de las experiencias vividas durante mis primeras semanas en India, cuando realicé un curso de Meditación Vipassana o Insight Meditation (Meditación Introspectiva), que es la técnica que Sidhartha Gotama 'Buddha' utilizó en el momento de su iluminación. Hace 2.500 años se extendió por todo Asia, Sri Lanka, Bangladesh, Myanmar, Thailandia, Laos, Camboya, Vietnam, etc,... y en todos estos lugares acabó siendo manipulada o adulterada por distintos factores, bien sean religiosos o económicos, excepto en un monasterio de Birmania (ahora llamado Myanmar, nombre original que los ingleses cambiaron por Birmania), donde los monjes, de maestro a discípulo, mantuvieron tan viva como pura esta maravillosa técnica que S.N.Goenka recuperó y dedicó su vida hasta hoy, en difundir y enseñar al mayor número de personas posible. Una técnica de meditación, o cualquier técnica, puede ser tarea fácil de enseñar desde el punto de vista teórico, ahora bien, esta técnica requiere de un esfuerzo y unas condiciones extremadamente duras para conocer el punto de vista experimental. Y básicamente de eso se trata, de conocer la realidad como es, y no como nos gustaría que fuera... Vipassana no es un ritual o una religión basada en la fe ciega, tampoco es una forma de entretenimiento intelectual ni físico; Vipassana es un arte de vivir, es una técnica que erradica el sufrimiento, es un método de purificación mental el cual permite afrontar los problemas cotidianos desde un punto de vista mas equánime, con más calma. Los cursos son de un mínimo de 10 días (en realidad 11) , durante los cuales aceptas un código de disciplina, en el que hay cinco preceptos básicos: no robar, no matar cualquier tipo de ser vivo (ni un mosquito!), no mentir, no practicar sexo y no tomar intoxicantes (ni siquiera aspirinas). El centro esta separado entre hombres y mujeres, y a parte de estas normas, hay otra serie de cosas no permitidas como: hablar, leer, escribir, escuchar música, poseer aparatos tipo teléfono, cámara, etc,... tener contacto físico, vestir de corto, objetos religiosos, cristales, piedras, talismanes, etc.
La comida es obviamente vegetariana, al estilo indio. Por si fuera poco, hay que seguir estrictamente un horario que básicamente consiste en: levantarse a las 4.00 de la mañana, meditación, 6.30 desayuno, meditación, 11.00 almuerzo, meditación, 17.00 merienda, meditación, 19.30 discurso de Goenka, 21.00 preguntas y a la cama. Pero bueno, algo habrá que hacer estando 12 horas sentado, no? los primeros cuatro dias, simplemente observar la respiración, concentrarse afiladamente en la zona de la nariz con el fin de habilitar y acostumbrar a nuestra mente a observar una zona pequeña de nuestro cuerpo; Más tarde se recorre el cuerpo observando todo tipo de sensaciones sin reaccionar a ellas. Estamos acostumbrados a reaccionar ante todo lo que nuestros sentidos perciben, lo bueno y lo malo, cuando olvidamos que todo de la misma manera que aparece... desaparece. Mediante esta dura prueba para nuestra mente de no reaccionar ante las sensaciones se pueden llegar a modificar aspectos negativos, o defectos que reposan en nuestro inconsciente y que somos incapaces tanto de reconocer como de corregir... El punto máximo es cuando se llega a experimentar un "free flow" (fluir libre) de energía a traves de todo el cuerpo llegando a mantener perfecto equilibrio, sin codiciarlo ni rechazarlo; En este estado se practica el Mettha, o la inserción voluntaria de amor y compasión en nuestras calapas (partículas subatómicas), que con constante vibración crean este fluir de energía, expandiéndolo a todas las personas que nos rodéan... Toda esta técnica esta obviamente vinculada a las enseñanzas de Buddha o Dhamma, pero en su estado puro, sin exclusiones ni sectarismos; Evidentemente conceptos morales, como la no violencia, la destrucción del ego, el desapego, etc,... forman parte de las enseñanzas. La verdad es que me esta resultando muy difícil de explicar la técnica en sí, sólo os puedo decir que al final del curso uno se siente renovado, limpio, ligero, desahogado,...mejor. Como aplicar los conocimientos en la vida diaria y continuar meditando a diario tras el curso es clave para conseguir los mejores resultados. También os puedo asegurar que las normas, aunque a priori parezcan a exageradas, tienen su razon de ser, y es que todas esas restricciones hacen que con el paso de los días te sumerjas más profundamente en la meditación, llegando a alcanzar un estado de concentración máxima y sacar así provecho de estos diez duros días... Yo personalmente, por si no fuera suficiente con uno, tomé mi segundo curso hace unos días, donde a pesar de que el código de disciplina aumenta su crudeza para los 'old student', con nuevas restricciones como no comer a partir de las 12.00h, no dormir en una cama alta o lujosa o no tener ningún tipo de entretenimiento sensual o decoración corporal (afeitarse, etc,..), pude mejorar con mucho los resultados del primer curso, en el que físicamente lo pase mal y no logré mucha concentración; En este, por el contrario, conseguí concentrarme plenamente, sentarme durante más de una hora en la postura del Lotto sin moverme ni abrir los ojos y entender mejor la técnica enseñada, sin reaccionar ante dolores, tirones, picores, etc,... Imaginad la sensación que tiene uno al acabar el curso, poder hablar de nuevo, saludar a las personas con las que has comido, dormido, sentado y paseado durante dos semanas... es tan gratificante poder contrastar las experiencias... el simple hecho de poder decir 'buenos días' es suficiente para llenarte el rostro de lagrimones... Seguramente os sonara a 'pedrada', y es que tampoco es fácil de explicar, y menos a un ordenador, por lo tanto para que me podais entender, y aun mejor, para mejorar vuestra calidad de vida, os invito a que lo probeis, la Meditación Vipassana se conoce en todo el mundo, como os dije no es sectarista, no tiene ánimo de lucro, los cursos, la comida y el alojamiento son enteramente gratuitos... Si quereis más info: http://www.dhamma.org/ Cada clase acababa con un mantra que decía: "Bebetu Sabba Mangalam" que en 'pali' quiere decir: "que todos los seres sean libres, felices y en paz". Pues eso, amén.

1 de octubre de 2006

Camboya

Phnom Penh-Angkor


Arriesgadas peripecias las que tuve que pasar para llegar a la capital de Camboya, ya en la frontera no podía sacarme el visado puesto que no tenía fotos de carnet, las opciones eran o retroceder unas cuatro horas hacerme las fotos y volver, o pagar un buen soborno a la policía... como comprendereis no estaba dispuesto a aceptar ninguna de las dos... conseguí el visado con un poco de ingenio, una poquita persuasion, bastante suerte y arriesgando el tipo: descubrí que tenía a mi lado y con fotos de carnet a mi hermano sueco, un calvo muy simpático de ojos azules llamado Jane...imaginad... Una vez en tierras camboyanas el desafío fue llegar vivo a Phnom Penh, las primeras 10 horas el chófer (si se le puede llamar así...) no bajaba de 100km/h, y claro eso no es mucha velocidad en condiciones normales... en Camboya es un suicidio... la puerta lateral se abría, así que tuve que apañar sujetándola con las cinchas de la mochila... ya de noche el señor conductor empezó a aminorar la marcha... baches? curva peligrosa? control? no, sencillamente se dormía... el hombre no quería aceptar su cansancio y decía que estaba bien, pero al minuto se dormía... así que tras varias collejas, radio a tope y preguntas varias, un definitivo: STOP THE CAR! valió para que parara, se lavara la cara, etc,... le propuse llevar yo la Vanette, pero el hombre insistía que estaba bien... en fin, yendo a 30km/h las tres últimas horas del viaje llegamos por fin a esta hermosa ciudad... Aquí en Phnom Penh visité varios lugares, el super activo mercado ruso, el Wat Phnom un templo situado en la colina de una montaña repleta de monos en medio de la ciudad, etc,... pero lo que más me impactó fue el Toul Sleng, S21 o también llamado Museo del Genocidio. Aquí pude enterarme un poco de la triste y reciente historia de este país, en el que tan sólo hace 26 años el terrible ejercito Khmer Rouge con el dictador Pol Pot a la cabeza acabo con la vida de dos millones de civiles (el 20% de la población). El S21 era una escuela de primaria y el Khmer Rouge la convirtió en centro de tortura donde traían "presuntos antirrevolucionarios" y tras torturarlos los mandaban a los Killing Fields (campos de la muerte) en las afueras de la ciudad. Este dictador puso en búsqueda y captura a todas aquellas personas de alto desarrollo intelectual, o sea se cargo a la mayoría de profesores, escritores, científicos, médicos, etc,... y hasta el hecho de llevar gafas era motivo suficiente para perder la vida... Todo se ha mantenido exactamente igual que como lo encontraron los militares Vietnamitas que liberaron Camboya de esta pesadilla, así que imaginad la dureza e impacto del lugar... El dictador cedió el poder, pero se refugió en la selva al noroeste del país donde hasta el año 95 siguieron las guerrillas; Debido a esto, Camboya es también uno de los paises del mundo con más minas antipersona, y eso se percibe al ver pasar cantidad de mutilados, etc,... A pesar de todo, el pueblo camboyano es sorprendentemente alegre, por la calle toda la gente te saluda y están dispuestos a ayudarte en lo que sea, hablando en perfecto inglés... Aquí en Phnom Penh me alojé en un económico (2 E) hostal junto al lago, donde disfruté a diario de sus hermosos atardeceres... Salí de Phnom Penh por la mañana en un bus que tardaría unas siete horas, esta vez sin tortura emocional añadida, en llegar a Siem Riep, la ciudad construida a escasos kilómetros de los exuberantes templos de Angkor. En total más de mil templos se extienden por estas fértiles y selváticas tierras, templos construidos entre los siglos XIX y XIV por 39 diferentes generaciones de reyes, autoproclamados también Dioses; Pero cuando Angkor estaba en su máximo esplendor el imperio se vino abajo con la invasión de los terribles siameses, arrasando la ciudad, devastándola de tal manera que hasta el siglo pasado este lugar era desconocido para el mundo... Hoy en día es un enclave artístico importante, considerado una de las siete maravillas del mundo, y a pesar de que el turismo en masa le resta puntos es una visita obligatoria si uno viene al sureste asiático... Los templos más importantes son Bayon (con sus impresionantes caras de piedra) dentro del complejo Angkor Thom y el gigantesco Angkor Wat, la construcción de culto más grande del planeta... Tras dejar mis babas por las ruinas, aun estupefacto y exhausto por la dura jornada pasé una noche más en Siem Riep y después de visitar una interesante granja de seda abandoné el país por la frontera oeste con Thailandia, de aquí me bajé hasta Trat desde donde cogí un barco a la isla de Ko Chang, un paraiso perdido en el que a pesar del mal tiempo me pude relajar estos últimos días antes de dirigirme a la ruidosa Bangkok, donde visite el precioso Palacio Real e hice mis últimas compras antes de volar a India.

30 de septiembre de 2006

Laos

Louang Phabang-Louang Namtha-Vientiane-Si Phan Don

Tan sólo cruzar el Mekong y ya estábamos en Laos, aquí en Houay Xai hicimos los trámites del visado y comenzamos la navegación por el río que se prolongaría por dos días... Era esta una de mis experiencias anheladas y vi así pues cumplirse mi sueño... El primer día el barco estaba lotado, aun así sirvió para socializar un poco con los demas viajeros y también con los lugareños, que a pesar de su escaso inglés daban muestras de su simpatía y su desinteresada curiosidad. Pasamos la noche en un pueblo llamado Pakbeng a mitad de recorrido y proseguimos la ruta por la mañana, esta vez sin tener que compartir el incómodo pasillo y deleitándonos con las maravillosas panorámicas a ambos lados del barco; Una bonita experiencia navegar el Mekong especialmente en época de lluvias ya que bajábamos con su caudal al máximo... Llegamos por fin a Louang Phabang, sin lugar a dudas la ciudad más bonita del país, justo en estos días coincidimos con la fiesta nacional de la liberación, así que pudimos asistir a la carrera de traineras laosianas (un total de 51 remeros!) que duró hasta bien entrada la tarde y el ambiente festivo se respiraba en toda la ciudad... Tras unos días disfrutando de la hermosa y tranquila Louang Phabang proseguimos el viaje hasta el norte del país muy cerca de la frontera con China (tan sólo a 8 km); Aquí en Muang Sing pasamos una noche, ya que a pesar de ser conocido por sus trekkings la ciudad parecía fantasma, estaba todo cerrado y decidimos bajar a Louang Namtha, lugar desde donde emprenderíamos la dura excursión de tres días por estos remotos parajes. Empezamos en Ban Kokmee un pueblo donde conviven cuatro diferentes etnias: Khmu, Lanten, Sida y Phu Noi. Desde aquí comenzamos a subir y las primeras lluvias nos dieron la bienvenida anunciándonos irónicamente lo que nos esperaba... Los paisajes son hermosos a pesar de que todavía se puede ver como los nativos ganaron sus tierras fértiles en las colinas: quemando árboles... Así que en estos ámbitos, en estas latitudes, la vista es de un verde intenso por los campos de arroz contrastado con el negro de los muñones chamuscados... el delicioso olor del arroz despertó nuestros jugos gástricos así que paramos a comer en un pequeño chabisque tras unas horas de caminata, aquí nuestros guías extendieron unas hojas de bananera a modo de mantel y desgustamos las delicias de la comida local... unas salsas hechas con berenjena, carne, patata, etc,... el arroz es llamado de "sticky rice" y es un tipo de arroz que necesita menos agua de lo normal y luego se queda como un bloque, de ahí arrancas un pedazo, lo amasas y lo comes a modo de albondiguilla untando las salsas... Después de dos horas y media más de ascenso llegamos por fin a Ban Sam Yord, un pueblo de mayoría étnica Sida, y donde la gente poco acostumbrada a ver occidentales nos miraban con extrañeza... Por la tarde eligieron un cerdo y ahí mismo en la puerta del refugio y sin escrúpulos le rajaron el cuello para con él cocinar la cena, el desayuno y la comida del día siguiente.... Por la mañana después de ponernos las ropas todavia mojadas, emprendimos la marcha de la que sería la peor jornada del viaje... y no es que fuera mala por su dureza, que la tenía, ni por las fuertes borrascas, ni por el empalagoso barro que exigía un gran esfuerzo a cada paso... el peor enemigo, el animal más asqueroso del planeta apareció en nuestro camino... la sanguijuela. Miles de estos detestables bichos esperaban al acecho, sedientos de sangre, la oportunidad de trepar por nuestras botas, colarse por los calcetines y chuparnos la sangre como, como... vulgares sanguijuelas! que asco! Creo que llegué a quitarme unas veinte en total, la peor una que había cruzado el umbral de mi calzoncillo... afortunadamente me di cuenta antes de que empezara a chuparme un huevo... brrrr! que situación tan desagradable! A pesar de todo esto sobrevivimos y tras 8 horas de caminata y sin haber disfrutado mucho de las vistas, llegamos a Ban Nam Talan, una hermosa villa a orillas de un río que baña los campos de arroz, donde viven dos etnias: los Lanten, pueblo que llegó a Laos desde China y los Khmu, estos llegados aquí huyendo desde Camboya... Un poco más tranquilos ya al no ver sanguijuelas, nos dimos un baño en el río y nos relajamos un poquico... Esta vez la víctima de la tarde fue un pato, que tras desplumarlo fue directo a la perola... mmmhh! delicioso! Por la noche aparecieron en el refugio jóvenes locales y nos ofrecieron un licor llamado beer-khmu, una especie de moscatel fermentado que se bebía con una pajita desde la tinaja, acabamos cantando todos, cada uno sus canciones tradicionales... El tercer día fue mucho mejor, al menos no había miles de sanguijuelas, eso si, mis desgastados zapatos me hicieron caer (pero caer, caer eh! con los pies por encima de la cabeza...) unas cuantas veces, así que decidí caminar descalzo por el espeso barro... pasamos por más poblados, vimos a las mujeres Lanten tiñendo sus ropas y el algodón con índigo, color que les representa, cruzamos varios ríos, bosques de bambú, más campos de arroz, etc,... hasta que ya bien entrada la tarde y tras nueve horas de paliza llegamos a una carretera donde nos esperaba un carro... por fin, salvados... A pesar de la dureza de esta aventura, no tengo dudas en decir que valió la pena, ya que sólo el hecho de acceder a estos remotos poblados y disfrutar de la pureza de sus gentes es algo que no tiene precio y no se puede hacer todos los días...
Tras unos días en Louang Namtha descansando y paseando por los alrededores regresamos a Louang Phabang donde volveríamos a disfrutar de su pacífico ambiente, visitamos un par de templos abandonados cruzando el Mekong y fuimos también a unas cascadas a una hora de la ciudad. Nuestro siguiente destino: Vientiane. Posiblemente sea la capital del mundo más pequeña... la verdad es que es un poco cutre para ser una capital, aun así disfrutamos comiendo una especie de Fondue a orillas del río, pasamos por el mercado de amuletos, visitamos el museo nacional, posiblemente el más chabacano que vi en mi vida... Desde Vientiane viajamos a Pakse donde pararíamos un par de días antes de llegar a Si Phan Don (4000 islas), un paraiso al sur del país... Visitamos Champasak las únicas ruinas Angkorianas fuera de Camboya, también Don Khong, y por último Don Det, un paraiso a orillas del Mekong donde pasamos nuestros últimos días en Laos disfrutando de las islas, alquilamos unas bicis y cruzamos a Don Khon, desde donde se ven los impresionantes saltos de agua que el poderoso Mekong efectúa antes de llegar a tierras Camboyanas... Laos es hermoso, es un país muy pobre económicamente, pero que tiene mucho que dar, desde su rica naturaleza hasta su gente, que a parte de ser amable sobretodo es feliz...

17 de septiembre de 2006

Thailandia

Bangkok-Ayutthaya-Chiang Mai

Por fin se hizo realidad mi sueño y aterrizo bien entrada la noche en Bangkok, posiblemente la ciudad más importante de todo el Sureste Asiático. Aquí en Asia, uno tiene que abrir sus sentidos al máximo, creo que es la mejor actitud para poder mamar con intensidad el crisol audiopolicromaticodoriferotáctil que su mera existencia te ofrece... Los intensos neon de colores se mezclan con el barullo urbano, el olor de los puestos de deliciosa comida no es lo suficientemente fuerte como para tapar los hedores de otros alimentos en putrefacción debido al calor húmedo y asfixiante, la música suena confusa por su desubicación tanto en el lugar como en el tiempo... prostitutas y travestis (aquí llamados lady-boys) alternan de arriba a abajo las calles justificando así la etiqueta de paraiso sexual del lugar, los puestos de ropa y souvenirs se repiten uno tras otro llegando a hacerte perder el sentido de la orientación, las vendedoras ambulantes tratan con insistencia de que compres inverosímiles instrumentos y aún a sabiendas de su escasa probabilidad de venta nunca retiran una ancha sonrisa de su cara... Otra de las cosas que también me chocó fue la cantidad de turistas que van y vienen por las calles céntricas como Kao Shan, la verdad es que me había olvidado que era pleno agosto y que estaba en uno de los destinos preferidos de la población occidental... En cualquier caso, mi primera impresión fue excelente, no puedo decir que es como me lo esperaba, pero si muy parecido... Pasé unos dias recorriendo la ciudad y ubicándome hasta que me reuní con mi amigo Salim con quien compartiré aventuras estas semanas... Después de haber visto las principales atracciones y templos de Bangkok, visitar el barrio chino y haber saboreado también las delicias de la gastronimía local (incluidos unos saltamontes fritos con soja y un escorpión!), emprendimos nuestra aventura hacia el norte del país, primer destino: Ayutthaya. Aquí pudimos ver la importacia de este lugar en el pasado, su antigua condición de capital del imperio siamés hizo que se contruyeran aquí grandes palacios, templos, etc,... Tras recorrer los más interesantes y teniendo que esperar unas cuantas horas al tren cruzamos el río para ver un poco la ciudad y aprovechamos el tiempo de la mejor manera posible: contándonos historias y agarrándonos una tremenda castaña... buf! hacia tiempo...
Por la noche cojimos el tren hacia Chiang Mai, posiblemente unos de los mejores viajes de larga distancia que he hecho durante todo el año... dormímos la mona en el coche-cama y al despertar fue todo un placer descubrir los frondosos paisajes y la terapia curativa antiresaca de avanzar con todas las ventanas del tren abiertas... delicioso! Chiang Mai es la segunda ciudad de Thailandia, está situada al norte muy cerca de Birmania y de Laos, y es principalmente conocida por su oferta de trekkings por la selva... Nosotros nos aventuramos en uno de tres días junto con Saioa y Aitor, amigos de Salim con los que coincidimos también en Bangkok... El primer día fue bastante desilusionante, ya que lo empezamos dando un paseo en elefante y no sentimos sino lástima por estos maravillosos animales, que en este caso, estaban completamente explotados, esclavos y adictos por un puñado de bananas... Al cruzar un río vivimos unos momentos de tensión, ya que estaba bastante crecido y el pequeño "Dumbo" (no sé si se dice cachorrante o eleforro...) que nos acompañaba empezó a jugar, lo que en un principio era un juego se convirtió en angustia (foto) y la mamá (o sea nuestro elefante) se lanzó al agua salvándole la vida con la trompa... muy bonito, muy bonito, pero casi nos mata a nosotros...glubs! Desde aquí comenzamos la caminata por angostos caminos de montañas y selva, durante estos días disfrutamos de hermosas cascadas, visitamos poblaciones indígenas y dormimos en cabañas en medio de tan lindos parajes... A pesar de no haber empezado con buen pie, la experiencia fue muy bonita... De regreso en Chiang Mai nos apuntamos a un curso de masaje thai, pero resultó un poco decepcionante ya que la profesora no hablaba inglés y toda la comunicación fue por gestos... en fin... A pesar de todo pasamos unos buenos días en la ciudad, alquilanos una moto y pudimos visitar, entre otros, Doi Suthep un hermoso y enorme Templo Budista situado en lo alto de una montaña, el mercado de la noche con su tremenda actividad mercantil,... Lo peor de todo, posiblemente uno de los peores episodios de mi viaje fue el robo de mi bolso mientras íbamos en la moto; Intentamos perseguirlos durante emocionantes y arriesgados minutos, pero de nada sirvió, ya que conocían bien la ciudad y se metieron por calles estrechas... finalmente se dieron a la fuga... a parte de la perdida del bolso, mi cámara, carné de conducir, tarjeta visa, unos trucos de magia y algo de dinero, tengo el consuelo de que pudo haber sido peor, ya que además de habernos podido romper la crisma, no llevaba encima el pasaporte y justo había descargado 200 fotos unas horas antes... así que a pesar de todo estoy feliz... Unos días después tras hacer todos los papeleos pertinentes emprendí la marcha hacia Chiang Kong ciudad norteña fronteriza con Laos tan sólo separada por el Gran Mekong

6 de septiembre de 2006

Australia

Sydney

Desde el avión ya se presumían las aguas turquesa de las costas y la exuberancia urbana de Sydney, haciéndome sentir un poquito frustrado otra vez por llegar hasta aquí y disponer tan solo de tres días... Australia es un país enorme, el sexto mayor del mundo, que no limita con ningún otro; Es también el país más seco, así que la mayoría de la población habita en sus costas, especialmente en la costa este donde están sus principales ciudades: Sydney, Brisbane, Gold Coast, Melbourne, etc.,... La verdad es que por mis propias vivencias poco puedo contaros sobre el país, así que os explicaré brevemente la triste historia y realidad actual de los primeros ocupantes de estas tierras... A diferencia que en Nueva Zelanda (que fue mucho menos violento) aquí si que hubo un terrible exterminio contra la población aborigen, cuando llegaron los colonizadores ingleses los fueron echando de los lugares fértiles hacia el desierto, fueron tratados como animales e inscritos en el registro de fauna y flora nacional; El racismo de los soldados ingleses durante el siglo XIX llegaba al extremo de cazarlos como si fueran canguros y mostrarlos a modo de trofeos, incluso aniquilaban poblados enteros envenenándolos con arsénico... Hubo grandes intentos de catolización, especialmente la Iglesia Anglicana quien llego incluso a crear programas de control de natalidad aborigen con la amputación de órganos genitales, etc,... Los aborígenes Australianos son una civilización muy especial, muy diferente a otras, no conocían el metal así que trabajaban la madera la piedra y los huesos... Son principalmente espiritualistas y sus creencias en los difuntos y en el respeto a la naturaleza marcan su arraigo con la Madre Tierra... A pesar de que las cosas cambiaron hace unos treinta años con la creación de instituciones en defensa de su cultura y dando subvenciones, hoy en día solamente hay unos 200.000 aborígenes, un 1% de la población, algunos de ellos integrados en la sociedad laboral, arte, etc,... pero la gran mayoría apartados de los núcleos urbanos y tristemente con un grado de alcoholismo elevado... Mi breve estancia en Sydney se limito a hacer el paseo turístico de rigor por el Palacio de la Opera, el Harbour Bridge y el hermoso Jardín Botánico... La ciudad, según dicen los lugareños poco representa al país, a mí se me presentó remoderna y muy cosmopolita… Desde mi hostal pude disfrutar de los mágicos juegos de luz entre el ocaso y los neones… Me di un paseo también por el concurrido y barullento China Town, la población asiática en el país es de un 7% (!!!) donde uno se siente como en el mismísimo Bangkok, mi siguiente destino.

23 de agosto de 2006

Nueva Zelanda

Auckland-Cape Reinga-Coromandel

Llegué a Auckland tras un largo viaje cruzando el Pacífico y con la penica de no haber parado en Isla de Pascua, pero con energía renovada y la ilusión de estar por primera vez en Oceanía... Como os conté a todos al principio, mi presupuesto para realizar este viaje es más bien bajo, así que teniendo que pasar por aquí obligatoriamente debido a las condiciones del billete opté por pasar tan sólo una semana en Nueva Zelanda y unos días en Sydney... Al llegar al aeropuerto me decidí por alquilar un coche (más barato que ni robao...), el cual aparte de llevarme de paseo iba a servirme de cama, hostal, guardaequipaje y compañero durante cuatro días.
Nueva Zelanda me recuerda a Irlanda, no se si por sus paisajes verdes y montañosos, por que todo el mundo habla inglés o por conducir un coche alquilado por la izquierda, hecho este que me recordaba a mis andanzas con mi amigo Jota por la hermosa Eire; El caso es que tienen aires muy similares...
La cultura 'maorí' esta presente en todo el país... Los primeros habitantes de estas tierras llegaron aquí en canoas desde la Polinesia Oriental entre el siglo X y el XIV y afortunadamente se conservan tanto el idioma, usado oficialmente en las escuelas y en radios estatales, como las costumbres ancestrales: gastronomía, música, danzas, rituales, etc,... A pesar de haber estado siempre en la escala social mas baja (como pasa en todos los países colonizados), hoy en día el mestizaje y la integración 'maorí' es total... Aunque también es cierto que muchas tradiciones se perdieron o se modificaron con la llegada del hombre blanco.
A pesar de que todo el mundo dice que la Isla Sur es más bonita, yo no tuve más remedio que optar por la Norte, ya que a parte de no tener mucho tiempo, el hecho de tener que dormir en el carro condiciona térmicamente el rumbo (recordad que aquí es invierno)... Y, no quiero ni imaginarme lo bonita tiene que ser la Sur puesto que esta que yo vi destaca por su hermosura... Agarré carretera y subí hasta Cape Reinga, el punto mas al norte del país, quedándome ojiplático y babeando el asiento de mi Toyota ante los maravillosos paisajes que iba dejando atrás... Los últimos 100 km. que forman la "90 miles beach" a penas están asfaltados, y conforme avanzaba me daba cuenta de que iba a ser el único, pero agradecido, espectador de la preciosa puesta de sol a excepción del Faro (foto) quien lo disfruta todos los días... La ventaja de morirte de frío y torcerte las cervicales intentando dormir en un carro, es que al menos puedes elegir el lugar donde hacerlo y francamente esto de tener una casa con vistas es una maravilla por estos parajes... Desde aquí bajé por la Costa Este pasando por Kaitaia y Paihia y paré a dormir cerca de Whangarei después de haber desfilado por toda la costa de impresionantes vistas a sus islas (Bay of Islands)... El tercer día fui mas al sur y dejando Auckland nuevamente atrás me dirigí a la Península Coromandel, posiblemente el sitio más bonito que he visitado en este país... Las carreteras serpenteantes merecen la pena ser recorridas, ya que a cada curva se presenta una nueva hermosa vista... Las colinas volcánicas conservan su selva tropical original, destacando los gigantescos 'Kauris' unos árboles centenarios que llegan a los 50m de altura (foto)... En el recorrido por la costa destacan las playas de arena fina, especialmente la 'Hot Spring Beach' lugar que a cada marea baja se hace uno un agujero en la arena y se instala en su jacuzzi particular... Coven Cathedral es otra maravilla que la Madre Tierra nos otorga, tras un paseo de una hora se llega a esta linda cala donde se abre la puerta de roca natural de esta llamada 'Catedral' (foto), lindo, lindo, lindo,... Después de haber comido mil kiwis, sandwich de queso y tomate a diario, 4 días sin ducha, morirme de frío durante las noches y haber recorrido unos 1.700 km vuelvo por fin a Auckland, ciudad que sin ser la capital (Wellington) es la más grande e importante del país... Tras una buena ducha y una colada decido recorrer sus simpáticas calles que me impregnan su moderado cosmopolitanismo... En estos tres días me da tiempo de inspeccionar la ciudad, disfrutar de dormir en una cama y comer caliente, preparándome para mi siguiente destino: Sydney.

4 de agosto de 2006

Chile

Santiago-Valparaiso

Otra vez, para variar, llego a un hermoso país en el que soy acogido como si fuera de la familia y cuanto más me gusta menos tiempo para estar dispongo, como dije en el artículo de Argentina así tengo un pretexto más para volver... ¿Qué fue antes el país o el picante? Pues bien, creo fue el nombre de la guindilla el que debido a su parecido con el país se puso después, ya que los indios Aimarás, antiguos pobladores de estas tierras, le pusieron de nombre Chile o 'donde se termina la tierra'.
Ya desde el avión fue impresionante atravesar la Cordillera de los Andes y casi rozando los picos nevados descendimos en picado para aterrizar en Santiago, imaginad la buena situación geográfica de la ciudad que está protegida por las grandes montañas brindándole un hermoso e irregular horizonte... pero no hay bien que por mal no venga ya que esto origina grandes neblinas que cubren frecuentemente la ciudad...
Pasé estos dias con mis guías particulares Glo y Eve, que a parte de su hospitalidad compartieron conmigo su inagotable buen humor... En Santiago visité el centro, Santa Lucía, la Catedral, los artistas de calle, subimos en teleférico a San Cristobal, fuimos hasta Melipilla en plena sierra, etc,...
Durante toda la semana pude también disfrutar de unos preciosos amaneceres, mejor dicho despertares, en los que varios colibrís o picaflor (foto), llegaban hasta bien cerca para darme los buenos días... lindo, lindo...
A mitad de semana visitamos Valparaiso, hermosa ciudad portuaria y declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco; La ciudad se presenta como una real alternativa, con hermosos paisajes naturales y urbanos, lugares típicos y únicos rincones misteriosos... Destacan los innumerables ascensores que a pesar de su longevidad hacen menos duras sus empinadas cuestas, es como si acercaran sus cumbres al mar... Sus habitantes construyeron la ciudad espontáneamente, subiendo por las faldas de los cerros, convirtiéndolos en racimos de casas multicolores que desafían la gravedad y el vértigo. Aquí visitamos la casa de Pablo Neruda, una preciosa chabola decorada con esquisito gusto y con hermosas vistas, que, incluso hoy convertida en muséo inspira dulces palabras a sus visitantes... También nos dimos el gusto de comer marisco, lo mas típico es la 'paila marina', una sopa de pescado llena de mejillones, almejas, etc,... Por la noche fuimos a comer otro plato típico en el lugar mas mítico aun: Chorrillanas en el J.Cruz, la chorrillana es un plato 'colesterólico' perfecto para la juerga... patatas fritas, huevo, carne,... así que despues hicimos un poquito de fiesta, dicen que en Valparaiso la noche nunca acaba... afortunadamente estabamos bastante cansados como para continuar hasta tarde...
Me resulto muy divertido el lenguaje chileno y sus tradiciones, aquí por ejemplo no toman la merienda, hacen el 'once', del cual logré descifrar el origen de la expresion y es que antiguamente decir tomar un once era una clave para tomar aguardiente... y si no, cuenten las letras... cachai? El 'once' es una merendola, con té, café, tostadas, queso y sobretodo palta (aguacate), riquísima...
De vuelta en Santiago pasé mis ultimos días en América con mi amigo Juan Pablo y su bonita familia, nos hicimos una rápida incursión en el Cajón del Maipó, un valle situado en las mismas faldas de los Andes... Una pena no disponer de más tiempo en Chile, ya que me quedé con muchas cosas pendientes, pero todo no se puede...
En este tiempo que llevo de viaje, y ya pasado el ecuador, sólo tengo buenas palabras para describir todo lo que he visto, sentido, compartido y disfrutado de estas hermosas tierras y sus más aun hermosas almas, y aunque mi cabeza ya esté pensando en nuevos horizontes y saltar más charcos, mi corazón se ha impregnado, ha absorbido con regocijo y se ha estremecido al haber vivido, conectado y profundizado con la Gran Latinoamérica.

26 de julio de 2006

Argentina

Buenos Aires

Una vez más en este viaje tengo que decidirme por algo sedentario, el caso es que llegué a Argentina con tan sólo 15 días de estancia y con un par de gestiones que hacer como el visado para India y Australia y unas modificaciones en el billete de avión... Así pues, decidí dejar la Argentina profunda: Pampa, Patagonia, Córdoba, Salta, Mendoza, etc,... para la próxima ocasión; Y, con la "bárbara" hospitalidad que me brindó una amiga acogiéndome en su céntrica casa, pude perderme y disfrutar por las calles de esta Gran Ciudad. Los visados a pesar de las dificultades los conseguí, la pena fue que mis deseos de visitar Isla de Pascua al cruzar el Pacífico se vieron truncados... en fin, todo no se puede...
Nada mas entrar en el país, la selección Argentina perdió sus opciones en el mundial, y creedme, yo no hablaría de fútbol en el blog si éste no tuviera la brutal influencia que tiene aquí en la sociedad, y es que por unos días la gente estaba de bajo astral...
Buenos Aires es una ciudad moderna, tiene mucho movimiento, aunque se percibe el gran bajón económico de los últimos años, que da unas pinceladas grises de miseria y pobreza en sus calles de glorioso pasado; A pesar de todo, mantiene con orgullo su dinamismo e infraestructura metropolitana. En estos días, recorrí vagabundo la ciudad y pude disfrutar de tan preciado producto que tienen en el país: La carrrne. La verdad es que para los que me conocéis será fácil creer que he podido saciar mi apetito mas voraz con creces... No sólo esta rica y bien hecha, sino que además es barata. El "mate" es sin duda la bebida oficial, todo el mundo sin exclusión va con su termo y con su hierba, sin importar el donde: en el autobús, en el carro, en bici, en casa, en el bar, en el cine,... ni el cuando: mañana, tarde, noche,... Por las calles a parte de los fleteros o cartoneros, me sorprendió descubrir una nueva profesión desconocida para mi hasta ahora: "los paseaperros", estos van recogiendo perros de distintos dueños llegando a llevar hasta 15 de ellos a pasear al parque... Asi a priori parece divertido, pero creo que debe de ser bastante estresante... También visite lugares interesantes como el Cementerio Municipal, donde esta enterrada Eva Perón, el Museo de Bellas Artes, la Casa Rosada, la Plaza de Mayo, donde cada jueves continúan acudiendo las Madres, el Cabildo, lugar donde se gestaron clandestinamente las tramas para conseguir la independencia (yo me pensaba que era una iglesia...); Otro lugar precioso fue La Boca, este barrio obrero ya convertido en escenario turístico es cuando menos recomendable; Desde este puerto se fletaban (y se fletan) los mayores cargueros del país hacia todo el mundo; Aquí nació Quinquela Martín, el Pintor de la Boca, quien expreso con su arte la mas dura realidad de principios de siglo... Calles pintadas con vivos colores, tiendas de souvenirs, restaurantes con parejas bailando tango, re-lindo... Hablando de tango, acudí a unas clasecitas en un típico bar de San Telmo y casi tengo que pagar un extra por las ralladuras de mi puntera en el suelo... una máquina, una máquina,...
Sinceramente, es una pena la brevedad de mi estancia, ya que apenas pude ver un poco la ciudad, quedándome con las ganas de visitar el sur o la cordillera del país, pero esto sin duda tiene sus ventajas ya que así tengo excusa suficientemente grande como para volver a estas tierras de tanta riqueza tanto en su naturaleza como en su gente; gente que a pesar de tener en su cuna la cultura nostálgica del tango, te extiende su mano con una sonrisa...





20 de julio de 2006

Uruguay

Montevideo-Colonia del Sacramento

En mi estancia en Buenos Aires aproveché para hacer una escapada de cuatro días a Uruguay y la verdad estando tan cerca uno no puede perderse este país, aunque sea para una visita corta... Salí de Buenos Aires hacia Tigre, lugar donde uno se sube en el ferry que serpenteando por el delta del Río Paraná te cruza a tierras Uruguayas... El día estaba nublado así que iba acorde con los colores pardos del paisaje fluvial. Desde Carmelo un autobús me llevo en dos horas a Montevideo, una ciudad relativamente pequeña pero curiosamente activa... Paseando por las calles te das cuenta de que podría ser una ciudad europea, la arquitectura, tanto de los edificios como de las personas es muy similar, y apenas se ven matices indígenas... Me hice un recorrido turístico visitando el mercado del puerto, los museos típicos y las concurridas plazas llenas de puestos de libros usados, artesanía y antigüedades. Al segundo día camine por todo el paseo marítimo y por la tarde visite el barrio Judío, lleno de actividad comercial; Lo mas destacado de este son las calles lindamente pintadas (foto) por un convenio entre vecinos, municipalidad y una escuela de arte... De Montevideo me dirigí hacia el oeste del País en la misma costa sur o Bahía del Mar del Plata a un lugar llamado Colonia del Sacramento, una localidad preciosa con un pasado escrito con letras de fuego, nunca mejor dicho, ya que aquí se libraron grandes e importantes batallas entre españoles, portugueses e ingleses por la posesión del lugar, tanto por motivos bélicos como mercantiles, su localización geográfica a orillas del Paraná es estratégicamente idónea... También lucharon miles de guaraníes, aunque la historia poco cuente de ellos, que venidos engañados de las misiones daban su vida por una nación o por un Dios que anos atrás desconocían... La ciudad es hermosa, las casas coloniales, la ciudadela, la comida,... me di un paseo en bici respirando el aire fresco y respirando también la historia de la que uno se impregna visitando los siete pequeños museos que a modo de tour practico ofrece... Todo esto junto con la amabilidad incondicional de los Uruguayos hicieron que saliera del país con un buen sabor de boca, breve pero intenso.



7 de julio de 2006

Brasil

Iguazú-Sao Paulo-Río de Janeiro-Florianópolis

Bueeeeno.... mi entrada a este hermoso país no podría tener un marco mejor: Las cataratas de Iguazú; Desde Ciudad del Este me subí en un autobús urbano cruzamos un puente y ya estaba en Brasil... pero, como? y mi sello de entrada? En fin, que en contra de mi voluntad, pero por mi propio interés tuve que volver hasta el puente para obtener la visa y no repetir escenas del pasado... Afortunadamente aquel precedente ya prescribió, o al menos eso creo... Hacía ya cinco años desde que estuve en Brasil, pero nunca estuve en Iguazú, así que llegué con mucha curiosidad e ilusión que amigos que estuvieron antes me contagiaron, y la verdad es que estaban en lo cierto... La ciudad de Foz, francamente, es insultántemente limpia, moderna y desarrollada comparando con los paises anteriores; Y es que nada más entrar me quedé maravillado debido al orden, la calidad de los buses, los "salgadinhos" (empanadas, croquetas, panes de queso,...), la música y sobretodo de poder "falar Portugués de novo".... aaaay! quanta saudade... (morriña); El lado negativo: los precios. De momento es el país más caro de los que he visitado... como dicen por aquí: carérrimo.
Me organicé rápidamente el día para visitar la reserva y agarrar un bus a Sao Paulo por la noche; En el parque se toma un bus que te acerca hasta lo que es el paseo; Cuando comencé a acercarme a las cataratas ya preveía el espectáculo debido a la humedad y sobretodo al potente murmullo que se oía de fondo... En esta caminata de unos 2 km ves el precioso paisaje desde lejos, la linea del horizonte es una selva inmensa, el cielo azul repleto de aves indicando la gran riqueza del lugar, cerrando los ojos se puede uno imaginar la belleza sólo con la intensidad del olor, las mariposas te envuelven con su vanidad pasajera y su vagabundeo revoloteador, también desde lejos un arco iris enorme sirve de "marco incomparable" de esta maravilla... poco a poco conforme te acercas a la misma cascada el arco iris va aumentando su recorrido hasta formar una cincunferencia completa en tu campo visual...
Siguiendo el camino hacia el autobús te encuentras con varios cuatís, unos simpáticos animales que parecen tejones...
Desde Foz me dirigí a la gigante Sao Paulo desde donde conecté para ir a Embú (Vista Alegre) y visitar a amigos, más concretamente a la familia Del Gaudio, quien con su hospitalidad me acogió en su casa y pasamos unos buenos días...
Otra vez en ruta hacia Rio de Janeiro, aquí también fui acogido amablemente en casa de Dona Odete y disfruté de unos lindos días y buena compañía en esta maravillosa ciudad... Rio de Janeiro es posiblemente una de las ciudades más bonitas del mundo, con unas playas interminables, Copacabana, Ipanema, su clima templado, el Corcovado o Cristo Redentor, la alegría de sus gentes, la noche loca de la Lapa,... Pero también tiene un "pero" y es la inseguridad, la violencia... Nunca antes me habría aventurado a incluir esto en su definición, pero esta vez lo sufrí en mis propias carnes cuando tuve un intento de asalto en pleno día... Afortunadamente no pasó nada, mi reacción fue la de zafarme de ellos; De una forma impulsiva le dí un empujón al que me sujetaba e hice un ademán de encararlos y creo que esta vez mi calva cabeza y mi ancha espalda sirvieron para algo, ya que inmediatamente desistieron en su intento y se fueron, yo por mi parte con el corazón a 300 me fui con paso ligero a casa de mis amigos, dándome cuenta de la imprudencia que acababa de cometer, más cuando apenas tenía unos 50 reales (15 E) en el bolsillo y podrían haber estado armados... en fin, creo que mi Ángel trabajó duro esa mañana... Pero bueno, aparte de este oscuro capítulo no tengo ninguna duda de que Río de Janeiro es una de mis ciudades favoritas en el mundo... También disfruté aquí de la pasión del pueblo brasilero con el fútbol, y es que a cada partido de la selección canarinha la ciudad se paralizaba y se convertía en una fiesta sin fin, llena de color, cerveza y sobretodo samba... Yo por mi parte me aficioné como nunca al fútbol y asistí varios partidos del mundial en casa de Enzo y Greice...
Mi siguiente destino fue Florianópolis, una ciudad en el estado de Santa Catarina, al sur de país y de camino a Argentina, donde me reuní nuevamente con Dona Linice y pudimos disfrutar de unos días de tranquilidad en su casita a pie de playa y prepararme para el próximo destino: Argentina