16 de diciembre de 2008

India

Rajasthán-Dharamsala-Rishikesh-New Delhi

Rajasthán penetró directamente en mis poros, no sé si por su calor seco, por su paisaje lleno de ocres o por su "musicalidez", el caso es que agrada con insistencia, parece atraparte en su tiempo sin dejarte salir, y así transcurrimos unas dos semanas en plácida admiración. El último trajín de trenes y autobuses se vio reconfortado con una cama de verdad y una ducha en la ruidosa Jhaipur. Esta urbe parece ser la actual capital y posee, además de una sociedad terriblemente mercantil, unos preciosos templos como el observatorio astrológico construido hace trescientos años o el cercano fuerte Amber. No aprovechamos la ocasión para ver Pushkar que acogía por estas fechas su renombrada feria del camello, pero el tiempo se echó encima y hubiera sido imposible conseguir alojamiento, así que decidimos llegar al extremo más occidental del país en la ciudad llamada Jaisalmer. Esta hermosa localidad posee un encanto especial, con el añadido extra de que los comerciantes no llegan a agobiarte en su intento de vender, simplemente observan sosegados, sin coacción. La ciudad, fortificada, sobresale imponente en medio de un cercano desierto y sus callejuelas te absorben con elegancia hacia su centro, atraidos como por hipnosis llegamos a la parte más alta situada al oeste y contemplamos uno de sus lindos atardeceres... mmmh! qué regalo! Realizamos una excursión a camello por el desierto acercándonos hasta la frontera Pakistaní. Es increible ver como, de la nada, nuestros camelleros son capaces de cocinar tan excelente comida, también de la nada aparece un hombre con un saco lleno de cervezas... frías! Una pena estar preparando el siguiente Vipassana que no te permite tomar alcohol... en cualquier caso no tiene precio el disfrutar de una noche en el desierto, de su silencio, de las estrellas. Dejando atrás Jaisalmer, el último destino de Rajasthán fue Bikaner, en realidad el motivo de llegar a esta extraña ciudad fue la conexión con el tren que va hacia las faldas del Himalaya, y aprovechando la coyuntura visitamos el templo de Karni Mata, conocido también como el templo de las ratas. Se calcula que campan a sus anchas unas 10.000, son respetadas y alimentadas por los fieles, llegando a considerarlas como la reencarnación de los devotos de la Diosa Karni. Se dice que trae buena suerte que una de ellas pase por encima de tu pie, así como ver la rata albina, yo creo que tengo la suerte garantizada ya que me sucedieron las dos cosas; También dicen que si por casualidad matas a una de ellas, ¡tienes que pagar su peso en oro! La verdad es que es un espectáculo, bastante bizarro, el caminar descalzo entre miles de ratas sagradas escuchando música tradicional, una experiencia un tanto desagradable, pero ¿quién dijo que todas las experiencias tienen que ser agradables?
En esta breve estancia en Bikaner pudimos también asistir a una multitudinaria boda musulmana, se casaban 47 parejas, el ambiente era festivo, las calles estaban repletas y las familias nos invitaban a sus casas y todos querían hacerse fotos con los extraños visitantes, al final un poco agobiados de robar protagonismo a los propios novios nos fuimos a la estación para tomar el tren que nos acercaría a Punjab y de ahí a Simla desde donde cogimos un autobús a Dharamsala.
Esta pequeña localidad en las mismas faldas de los montes nevados del Himalaya, es conocida por ser el refugio de su Santidad el Dalai Lama. Se calcula que unos 200.000 tibetanos viven en India huyendo de la terrible represión que el ejército de China ejerce sobre Tibet desde 1951, siendo finalmente en 1959 cuando lo ocupó en su totalidad. Actualmente hay cientos de presos de conciencia, posiblemente haya crecido la cifra tras Beijing´08, de los que se calcula que el 80% son monjes y monjas, encarcelados y torturados, algunos por el simple hecho de gritar "FREE TIBET!".
El verdadero motivo de venir aquí a Dharamsala fue el de realizar otro curso de Meditación Vipassana del que os hablé en un artículo anterior. Tras salir de esta dura prueba -diez días sin hablar, sin tocar, sin leer, sin mentir, sin matar, sin sexo, sin, sin, sin,... y a pesar de todo tan, tan, tan enriquecedora- fue todo un privilegio poder asistir a una ceremonia presidida por el propio Dalai Lama, sinceramente fue todo intuitivo, el hombre hablaba en tibetano para miles de personas sentadas en posición de Lotto meditando y cantando mantras... ¡Qué buenas vibras! de vez en cuando el hombre soltaba unas carcajadas infantiles a las que difícilmente me podía contener...

Aquí se acabó el tiempo para Sonia, mi querida compañera de aventuras por tierras indias, así que la acompañé a Nueva Delhi para que tomara su avión y yo continué mis andanzas, de nuevo hacia el norte, con la sensación de estar llegando a saborear los últimos días de esta linda aventura. Me subí a un autobús, ajetreado en todos los sentidos, que tardó unas 24 horas llegar a Manali, en el estado de Himachal Pradesh, este lugar es parada obligatoria para muchos montañeros así como para los amantes del tetrahidrocannabinol. A unos 5 km. se ubica Vashist, un pueblecito muy pequeño pero muy acogedor donde se encuentran unos baños termales que por momentos te hacen olvidar el terrible frío que baja de las montañas heladas. El agua sale ardiendo, por lo que al principio cuesta meterse, pero una vez dentro nuestro cuerpo inteligente hace balanza entre los 4ºC de fuera o los 50ºC de dentro realizando un intuitivo mete-saca que hace maravillas en tu circulación...

Viajando hacia el sur me dirijí a Rishikesh, cuna de todo Yogui y lugar de peregrinación para muchos indios, y es que en este pueblo hay innumerables Templos, Ashrams, Gurús, etc. Los Ashrams son centros, refugios espirituales, sin ánimo de lucro donde uno se aloja y comparte su energía, yo personalemente los encontré un tanto privatizados y con cierta orientación turística, pero en fin, no deja de ser mi impresión personal. También éste fue el lugar de retiro elegido para purificar las almas de The Beatles. La verdad es que los días que pasé en Rishikesh fueron maravillosos, me inicié en Reiki con una maestra llena de luz, mi querida Shanti. Por la mañana meditaba una hora antes de ir a clase de yoga, después los deliciosos almuerzos en la terracita de un restaurante junto a personas encantadoras hicieron que esta última semana se convirtiera en una especie de sedoso trampolín de regreso hacia occidente. Pude, por fin, bañarme en el Ganges, que al nacer aquí al lado todavía no arrastra tanta suciedad, para limpiar y purificar mi alma... eso sí, a mi manera.
Mi última visita en India fue nuevamente a Delhi, donde además de empezar a asimilar el fin de esta inolvidable experiencia, realicé unas compras y disfruté de los últimos días en este país tan extraordinario. Concluiré este artículo diciendo que mi siguiente destino en la ruta, después de maravillarme al poder observar la imponente vista aérea del Himalaya, fue Amsterdam, ciudad que me acogió durante años y donde pude pues visitar a mis amigos antes de volver a mi amada tierra...
La verdad es que es muy difícil de explicar todas las emociones vividas en estos instantes finales tras haber viajado durante un año. Alegría, tristeza, gozo, ansiedad, excitación y nostalgia se entremezclaban al sentirme cada vez más cerca de los míos y al mismo tiempo me sentía ausente, todavía viviendo los procesos de asimilación de todas las experiencias vividas, es por eso que dedicaré mi próximo artículo a estas reflexiones, espero no demorarme mucho.

18 de enero de 2007

India

Varanasi-Khajuraho-Taj Mahal

La ansiada llegada a Varanasi, o Benarés, se produjo por la mañana tras haber compartido estos días de tren con vecinos con los que apenas pudimos intercambiar unas palabras ya que nadie en nuestro vagón hablaba ni un poquito de inglés, así que tirando del diccionario de Hindi pudimos al menos decir: hola, yo llamar Iñaki, India bonito ser, etc,...

El caos en la estación ya decía mucho de lo que nos íbamos a encontrar, unas interminables bocinas contaminaban el ambiente y se unían en homogénea fusión con el seco polvo levantado uniforme por los distintos elementos de transporte: animales, bici-taxis, ricksaws, taxis, motos, vanettes, etc, etc, etc,... los obstáculos añadidos en el camino, el estado de la calzada, las vacas en medio, que aunque aquí si que son sagradas todas pertenecen a alguien y las golpean duramente para que se aparten... A pesar de todo, Varanasi tiene un atractivo especial, aquí llegan personas de todo el país a darse un bañito en el Ganges sagrado...

Todas las mañanas a eso de las 6.00h. la gente se agolpa en los llamados Ghats (orillas artificiales con escalones) para limpiar y purificar su alma...y tendrá que ser el alma, ya que teniendo en cuenta que desde su nacimiento en los himalayas hasta aquí hay más de 1.000 km el agua llega bastante sucia... El ambiente es increible, un crisol multicolor de "saris" arriba y abajo, y esa sensación de estar entre almas puras gratifica, pero ahí reside el problema de los indios, una vez bañado el alma, ya no importa ser cabrón.

En estos mismos Ghats todas las tardes se celebran unos rituales con música, cánticos, incienso, etc,... en agradecimiento al Río; También hay otros Ghats donde se incineran los cadáveres, el olor a churruscao te quema la pituitaria y el humo se mete en los ojos como si los mismísimos difuntos con alambres te arrascaran... buf! tras un intento de estafa por parte de una bruja visionaria y sus secuaces compinches, salimos de la zona angustiados con la sensación de ser observados por toda la multitud... Justo coincidiendo con mi cumpleaños se celebraban elecciones municipales, y francamente uno de los mejores regalos, si no el único, fue que en día de elecciones no pueden circular nada motorizado por las calles..... buuufff! pero que delicia, tras llevar algo más de un mes en India no había tenido todavía la sensación de sosiego en mis oidos... Los niños jugando a cricket por las calles sin carros... el cricket es el deporte Rey en India, en todo el país se practica y en cada partido de la selección hay casi un paro estatal...

Despues de una corta semanita en Varanasi comenzamos una nueva marathon, salimos en un tren nocturno hacia la estación de Satna desde donde compartiríamos un taxi con unos simpáticos belgas para llegar a Khajuraho, sin duda alguna los Templos más atrevidos del mundo... Khajuraho es un complejo de construcciones Hindu-medievales de entre el siglo X y el XII que sirvió de capital a la dinastía Rajput, fervientes seguidores del culto tántrico... Los enormes templos de piedra muestran sin tapujos infinidad de escenas eróticas, penetraciones, felaciones, sexo en grupo, zoofilia, etc, etc, etc,... y es que esta corriente Hindu, a pesar de las malas interpretaciones dadas por occidente y por el mundo musulmán, creen en la satisfacción de los deseos terrenales como un paso adelante en la consecución de la liberación total y posteriormente el Nirvana... Los templos en su mayoría están dedicados a la divina trinidad Hindu, es decir, Brahma, Vishnu y Shiva, aunque también se ven representaciones de otras divinidades como Ganesha, u otras formas divinas como los Devas (especie de espíritus tipo ángeles o hadas).

Tras la visita diurna a los templos proseguimos el viaje, esta vez en un autobús que decir de tercera clase sería enaltecerlo inmerecidamente... Posiblemente es la disputa más grande que he visto en toda mi vida para pillar un asiento... Afortunadamente nosotros nos subimos en la primera estación, ya que paramos en un pueblo donde la gente en masa se dirigía hacia el autobús, al parar, el chófer y el cobrador apuntalaron las puertas con unas tablas con el fin de poder organizar, pero fue imposible... familias que metían niños por la ventana, empujones, tirones de pelo, bebés volando (sí, sí, volando!), tortas, gritos,... el asalto al bus fue terrible, calculé más de 100 personas en aquel vehículo, tras la tormenta llegó la calma, a los minutos todos amigos, había gente dormida de pie, y es que, no temían a caerse, más bien no podían...

Demoraríamos unas 6 horas en llegar a medianoche a Jhansi donde tomaríamos otro tren nocturno hacia Agra, ciudad horrible donde las haya, posiblemente es uno de los destinos indios más visitados gracias al archiconocido Taj Mahal, pero la ciudad es muy poco acogedora y ademas tiene el río contaminadísimo... La suerte de llevar días sin dormir en un hostal y viajando en tren por la noche, fue que llegamos aquí justo a la hora de ver el hermoso amanecer por la parte trasera del Taj Mahal... todo un espectáculo...

Más tarde, y en contra de nuestras primeras intenciones decidimos entrar, previo pago de una astronómica cifra (para ser India), en el susodicho templo... Y es que una vez aquí, es necesario contemplar con detalle la mayor construcción de la historia hecha por amor... Durante el siglo XVII el emperador Mogol Shah Jahan perdió a su mujer favorita que infelizmente falleció mientras daba a luz a su decimocuarto hijo, tal fue la tristeza del Shah que mandó construir el palacio más hermoso de todos los tiempos... Cuenta la leyenda que el emperador no contento con los resultados iniciales envió a matar a la mujer del arquitecto con el fin de que éste pudiera expresar en la obra su mismo pesar...

Y así resultó esta maravilla del mundo, construida con mármol y piedras preciosas de todo oriente... tal fue el gasto del emperador que se quedó arruinado y uno de sus hijos lo derrocó... al menos, lo hizo prisionero en el mismo templo y pudo contemplar hasta el final de sus días su maravillosa obra.

Bueno, a pesar de que me gustó mucho, creo que una vez visto no vale la pena regresar hasta aquí de nuevo... Ya por la noche nos volveríamos a meter en un tren con destino Rajasthán.

22 de diciembre de 2006

India

Mumbai-Goa-Hampi

La vuelta a la realidad fue un poco chocante, poder hablar, tocar, leer, etc,... no es nada comparado con poder ver la India profunda del pueblo de Igatpuri, donde todo parece haberse quedado atrás en el tiempo haciéndolo un lugar cuando menos pintoresco... Un afeitado en el barbero por apenas 25 cts., mis mejores (quiero decir mis menos sucias...) ropas y camino a Mumbai, la gran metrópolis India. Aquí, a pesar de no ser la capital, viven alrededor de 15 millones de habitantes, los cuales se dispersan de distinta manera a lo largo de la bahía los más afortunados, en sucios y pobres barrios de chabolas los marginales... Todavía están por debajo los "parias" que ni siquiera tienen chabola... ésta es la clase mas baja de las castas en India, castas que aunque no se reconozcan, ni sean tan nítidas las diferencias como antes, existen. También hay por toda la nación cantidad de gente con deformaciones físicas... muchos nacidos así, pero la gran mayoría sufrieron graves e intencionadas lesiones después de nacer, para poder ponerlos a pedir en las calles... Es increible cómo un pueblo con tanta devoción religiosa tenga tan poca consideración con los desfavorecidos... Para que hablar de la situación de la mujer, francamente y después de haber visto cómo la mujer es el pilar central donde se apoyan todas las sociedades del mundo sin nunca ser reconocido su enorme esfuerzo, aquí en India es incluso peor, ya que están muy lejos de alcanzar un poquito de fuerza, de presencia o incluso de opinión… Son obligadas a casarse, después de pagar dotes de incontable valor, con personas que desconocen y desde ese mismo instante pierden cualquier tipo de vínculo con su familia, su única obligación es para con el marido quien rara vez manifiesta un poquito de cariño; Antiguamente en India si una mujer se quedaba viuda era incinerada junto con el marido, actualmente se queda en la calle sin recursos, no pudiendo quedarse en su casa ni regresar a la de su familia original... Pero bueno, básicamente la mejor manera de entenderlo es pensar al reves, comprendiendo sus grandes contrastes... Aquí la gente, en su mayoría de creencia Hindú, pone una velita a Shiva, se santigua un par de veces por la mañana y ya ha cumplido con sus obligaciones morales del día... en el país donde las vacas son animales sagrados las tienen explotadas, en muchos casos atadas, tienen dueño y comen cajas de carton mientras respiran el polvo y el CO2 urbano; El sagrado Ganges pasa por la Sagrada Benares (Varanasi) arrastrando sagradas toneladas de mierda (generalmente plástico a pesar de haber sido prohibido!) recogidas desde su nacimiento en las faldas de los Himalayas hasta su desembocadura en el Mar de Bengala... En el País donde nació y predicó el Buddha, apenas el 0'5% son budistas; En el País de Mahatma Ghandi, quien luchó por la igualdad y los derechos humanos, contra la explotación británica y más tarde por la independencia, es hoy apenas un personaje que forma parte del pasado... Y es que el contraste es el adjetivo más acertado para definir este país multicolor, unión de diferentes paises en la época colonial, fusión de enormes regalos de la naturaleza con pretenciosas inversiones nucleares... todos estos estados de los que se compone están unidos por una magnífica red ferroviaria que te permite recorrer de lado a lado el país de una manera rápida y cómoda... y es que algo de bueno dejaron los británicos (creo que lo único...), de los que India logró su independencia en el año 1947. Bien, pues tras juntarme con Sonia, con quien compartiré las próximas aventuras, planeamos la ruta a seguir, y lo empezamos de la mejor manera posible... rozando la fama glamourosa del cine Indio: Bollywood. Una divertida experiencia lo de actuar de extra para la mayor (que no la mejor!) produtora de cine del mundo... Tras esta simpática jornada nos dirigimos a Goa donde pasaríamos unos días de relajo en la playita; Goa es el estado más pequeño de India, la mayoría de la población es Católica ya que fue colonia portuguesa hasta el año 1961, por lo que tampoco es dificil poderte comunicar en portugués, especialmente con las personas mayores... Goa también es conocido por sus fiestas "rave" de fin de año, cuando miles de turistas de todo el mundo vienen hasta aquí buscando su personal paraiso entre playas, sol, sexo, drogas y música dance... Dejando atrás el romper de las olas del Océano Indico nos dirigimos a Vijayanagar, ahora más conocido por Hampi, en el estado de Karnataka; El imperio Vijayanagar fue uno de los más poderosos del sur de Asia durante los siglos XIV y XV, actualmente poco se aprecia de ese glorioso imperio en sus gentes, que inocentes intentan sobrevivir con escasos recursos y el último pequeño empujón turístico, pero sí en sus templos, que, rodeados de unas enormes rocas que parecen pelearse por surgir de entre el verde pasto y la árida arena, se erigen firmes y sin haber perdido un ápice de su majestuosidad... Alrededor de 25 km cuadrados de enormes construcciones completan este hermoso y cada vez más visitado paraje Indio, nosotros alquilamos una moto con la que recorrimos casi todos estos templos dedicados en su mayoría a Gannesha, Shiva, Vishnu, etc,... Pudimos asistir asustados a una especie de ritual bastante escandaloso en la que el monje que lo dirigía daba ofrendas a los Dioses y la congregación contestaba con unos terribles gritos al unísono... Más tarde fuimos bendecidos por un "Gurú", quien tras (obviamente) pedir dinero por sus servicios, nos ofreció agua y arroz inflado... glubs! El pequeño poblado de Hampi es muy agradable de visitar, como os decía antes nada tiene que ver con un enorme imperio, más bien es una aldea con gente dedicada ahora en exclusiva al turismo, por lo que hay varias tiendas, hostales y restaurantes, generalmente terrazas en lo alto de las casas en las que puedes disfrutar y descansar del paseo comiendo deliciosos platos típicos y escuchando música tranquila tumbado entre cojines... mmmmhh! Desde Hampi iniciaríamos una de nuestros maratonianos desplazamientos, 10 horas de tren hasta Goa, dormir una noche y 53 horas de tren (con una parada de 4 horas en Mumbai) hasta Varanasi, ciudad Santa de la que os hablaré en el próximo capítulo...

30 de noviembre de 2006

India

Vipassana

Por fin pongo los pies en el bien llamado subcontinente asiático, y es que India no es un país, es una fusión de culturas, pueblos, religiones, músicas, expresiones, idiomas, animales, olores, fluidos, comidas, territorios, etc,... que bien merece el rango de subcontinente... Pero de India os contaré en mi siguiente artículo, en este os hablaré de las experiencias vividas durante mis primeras semanas en India, cuando realicé un curso de Meditación Vipassana o Insight Meditation (Meditación Introspectiva), que es la técnica que Sidhartha Gotama 'Buddha' utilizó en el momento de su iluminación. Hace 2.500 años se extendió por todo Asia, Sri Lanka, Bangladesh, Myanmar, Thailandia, Laos, Camboya, Vietnam, etc,... y en todos estos lugares acabó siendo manipulada o adulterada por distintos factores, bien sean religiosos o económicos, excepto en un monasterio de Birmania (ahora llamado Myanmar, nombre original que los ingleses cambiaron por Birmania), donde los monjes, de maestro a discípulo, mantuvieron tan viva como pura esta maravillosa técnica que S.N.Goenka recuperó y dedicó su vida hasta hoy, en difundir y enseñar al mayor número de personas posible. Una técnica de meditación, o cualquier técnica, puede ser tarea fácil de enseñar desde el punto de vista teórico, ahora bien, esta técnica requiere de un esfuerzo y unas condiciones extremadamente duras para conocer el punto de vista experimental. Y básicamente de eso se trata, de conocer la realidad como es, y no como nos gustaría que fuera... Vipassana no es un ritual o una religión basada en la fe ciega, tampoco es una forma de entretenimiento intelectual ni físico; Vipassana es un arte de vivir, es una técnica que erradica el sufrimiento, es un método de purificación mental el cual permite afrontar los problemas cotidianos desde un punto de vista mas equánime, con más calma. Los cursos son de un mínimo de 10 días (en realidad 11) , durante los cuales aceptas un código de disciplina, en el que hay cinco preceptos básicos: no robar, no matar cualquier tipo de ser vivo (ni un mosquito!), no mentir, no practicar sexo y no tomar intoxicantes (ni siquiera aspirinas). El centro esta separado entre hombres y mujeres, y a parte de estas normas, hay otra serie de cosas no permitidas como: hablar, leer, escribir, escuchar música, poseer aparatos tipo teléfono, cámara, etc,... tener contacto físico, vestir de corto, objetos religiosos, cristales, piedras, talismanes, etc.
La comida es obviamente vegetariana, al estilo indio. Por si fuera poco, hay que seguir estrictamente un horario que básicamente consiste en: levantarse a las 4.00 de la mañana, meditación, 6.30 desayuno, meditación, 11.00 almuerzo, meditación, 17.00 merienda, meditación, 19.30 discurso de Goenka, 21.00 preguntas y a la cama. Pero bueno, algo habrá que hacer estando 12 horas sentado, no? los primeros cuatro dias, simplemente observar la respiración, concentrarse afiladamente en la zona de la nariz con el fin de habilitar y acostumbrar a nuestra mente a observar una zona pequeña de nuestro cuerpo; Más tarde se recorre el cuerpo observando todo tipo de sensaciones sin reaccionar a ellas. Estamos acostumbrados a reaccionar ante todo lo que nuestros sentidos perciben, lo bueno y lo malo, cuando olvidamos que todo de la misma manera que aparece... desaparece. Mediante esta dura prueba para nuestra mente de no reaccionar ante las sensaciones se pueden llegar a modificar aspectos negativos, o defectos que reposan en nuestro inconsciente y que somos incapaces tanto de reconocer como de corregir... El punto máximo es cuando se llega a experimentar un "free flow" (fluir libre) de energía a traves de todo el cuerpo llegando a mantener perfecto equilibrio, sin codiciarlo ni rechazarlo; En este estado se practica el Mettha, o la inserción voluntaria de amor y compasión en nuestras calapas (partículas subatómicas), que con constante vibración crean este fluir de energía, expandiéndolo a todas las personas que nos rodéan... Toda esta técnica esta obviamente vinculada a las enseñanzas de Buddha o Dhamma, pero en su estado puro, sin exclusiones ni sectarismos; Evidentemente conceptos morales, como la no violencia, la destrucción del ego, el desapego, etc,... forman parte de las enseñanzas. La verdad es que me esta resultando muy difícil de explicar la técnica en sí, sólo os puedo decir que al final del curso uno se siente renovado, limpio, ligero, desahogado,...mejor. Como aplicar los conocimientos en la vida diaria y continuar meditando a diario tras el curso es clave para conseguir los mejores resultados. También os puedo asegurar que las normas, aunque a priori parezcan a exageradas, tienen su razon de ser, y es que todas esas restricciones hacen que con el paso de los días te sumerjas más profundamente en la meditación, llegando a alcanzar un estado de concentración máxima y sacar así provecho de estos diez duros días... Yo personalmente, por si no fuera suficiente con uno, tomé mi segundo curso hace unos días, donde a pesar de que el código de disciplina aumenta su crudeza para los 'old student', con nuevas restricciones como no comer a partir de las 12.00h, no dormir en una cama alta o lujosa o no tener ningún tipo de entretenimiento sensual o decoración corporal (afeitarse, etc,..), pude mejorar con mucho los resultados del primer curso, en el que físicamente lo pase mal y no logré mucha concentración; En este, por el contrario, conseguí concentrarme plenamente, sentarme durante más de una hora en la postura del Lotto sin moverme ni abrir los ojos y entender mejor la técnica enseñada, sin reaccionar ante dolores, tirones, picores, etc,... Imaginad la sensación que tiene uno al acabar el curso, poder hablar de nuevo, saludar a las personas con las que has comido, dormido, sentado y paseado durante dos semanas... es tan gratificante poder contrastar las experiencias... el simple hecho de poder decir 'buenos días' es suficiente para llenarte el rostro de lagrimones... Seguramente os sonara a 'pedrada', y es que tampoco es fácil de explicar, y menos a un ordenador, por lo tanto para que me podais entender, y aun mejor, para mejorar vuestra calidad de vida, os invito a que lo probeis, la Meditación Vipassana se conoce en todo el mundo, como os dije no es sectarista, no tiene ánimo de lucro, los cursos, la comida y el alojamiento son enteramente gratuitos... Si quereis más info: http://www.dhamma.org/ Cada clase acababa con un mantra que decía: "Bebetu Sabba Mangalam" que en 'pali' quiere decir: "que todos los seres sean libres, felices y en paz". Pues eso, amén.

1 de octubre de 2006

Camboya

Phnom Penh-Angkor


Arriesgadas peripecias las que tuve que pasar para llegar a la capital de Camboya, ya en la frontera no podía sacarme el visado puesto que no tenía fotos de carnet, las opciones eran o retroceder unas cuatro horas hacerme las fotos y volver, o pagar un buen soborno a la policía... como comprendereis no estaba dispuesto a aceptar ninguna de las dos... conseguí el visado con un poco de ingenio, una poquita persuasion, bastante suerte y arriesgando el tipo: descubrí que tenía a mi lado y con fotos de carnet a mi hermano sueco, un calvo muy simpático de ojos azules llamado Jane...imaginad... Una vez en tierras camboyanas el desafío fue llegar vivo a Phnom Penh, las primeras 10 horas el chófer (si se le puede llamar así...) no bajaba de 100km/h, y claro eso no es mucha velocidad en condiciones normales... en Camboya es un suicidio... la puerta lateral se abría, así que tuve que apañar sujetándola con las cinchas de la mochila... ya de noche el señor conductor empezó a aminorar la marcha... baches? curva peligrosa? control? no, sencillamente se dormía... el hombre no quería aceptar su cansancio y decía que estaba bien, pero al minuto se dormía... así que tras varias collejas, radio a tope y preguntas varias, un definitivo: STOP THE CAR! valió para que parara, se lavara la cara, etc,... le propuse llevar yo la Vanette, pero el hombre insistía que estaba bien... en fin, yendo a 30km/h las tres últimas horas del viaje llegamos por fin a esta hermosa ciudad... Aquí en Phnom Penh visité varios lugares, el super activo mercado ruso, el Wat Phnom un templo situado en la colina de una montaña repleta de monos en medio de la ciudad, etc,... pero lo que más me impactó fue el Toul Sleng, S21 o también llamado Museo del Genocidio. Aquí pude enterarme un poco de la triste y reciente historia de este país, en el que tan sólo hace 26 años el terrible ejercito Khmer Rouge con el dictador Pol Pot a la cabeza acabo con la vida de dos millones de civiles (el 20% de la población). El S21 era una escuela de primaria y el Khmer Rouge la convirtió en centro de tortura donde traían "presuntos antirrevolucionarios" y tras torturarlos los mandaban a los Killing Fields (campos de la muerte) en las afueras de la ciudad. Este dictador puso en búsqueda y captura a todas aquellas personas de alto desarrollo intelectual, o sea se cargo a la mayoría de profesores, escritores, científicos, médicos, etc,... y hasta el hecho de llevar gafas era motivo suficiente para perder la vida... Todo se ha mantenido exactamente igual que como lo encontraron los militares Vietnamitas que liberaron Camboya de esta pesadilla, así que imaginad la dureza e impacto del lugar... El dictador cedió el poder, pero se refugió en la selva al noroeste del país donde hasta el año 95 siguieron las guerrillas; Debido a esto, Camboya es también uno de los paises del mundo con más minas antipersona, y eso se percibe al ver pasar cantidad de mutilados, etc,... A pesar de todo, el pueblo camboyano es sorprendentemente alegre, por la calle toda la gente te saluda y están dispuestos a ayudarte en lo que sea, hablando en perfecto inglés... Aquí en Phnom Penh me alojé en un económico (2 E) hostal junto al lago, donde disfruté a diario de sus hermosos atardeceres... Salí de Phnom Penh por la mañana en un bus que tardaría unas siete horas, esta vez sin tortura emocional añadida, en llegar a Siem Riep, la ciudad construida a escasos kilómetros de los exuberantes templos de Angkor. En total más de mil templos se extienden por estas fértiles y selváticas tierras, templos construidos entre los siglos XIX y XIV por 39 diferentes generaciones de reyes, autoproclamados también Dioses; Pero cuando Angkor estaba en su máximo esplendor el imperio se vino abajo con la invasión de los terribles siameses, arrasando la ciudad, devastándola de tal manera que hasta el siglo pasado este lugar era desconocido para el mundo... Hoy en día es un enclave artístico importante, considerado una de las siete maravillas del mundo, y a pesar de que el turismo en masa le resta puntos es una visita obligatoria si uno viene al sureste asiático... Los templos más importantes son Bayon (con sus impresionantes caras de piedra) dentro del complejo Angkor Thom y el gigantesco Angkor Wat, la construcción de culto más grande del planeta... Tras dejar mis babas por las ruinas, aun estupefacto y exhausto por la dura jornada pasé una noche más en Siem Riep y después de visitar una interesante granja de seda abandoné el país por la frontera oeste con Thailandia, de aquí me bajé hasta Trat desde donde cogí un barco a la isla de Ko Chang, un paraiso perdido en el que a pesar del mal tiempo me pude relajar estos últimos días antes de dirigirme a la ruidosa Bangkok, donde visite el precioso Palacio Real e hice mis últimas compras antes de volar a India.

30 de septiembre de 2006

Laos

Louang Phabang-Louang Namtha-Vientiane-Si Phan Don

Tan sólo cruzar el Mekong y ya estábamos en Laos, aquí en Houay Xai hicimos los trámites del visado y comenzamos la navegación por el río que se prolongaría por dos días... Era esta una de mis experiencias anheladas y vi así pues cumplirse mi sueño... El primer día el barco estaba lotado, aun así sirvió para socializar un poco con los demas viajeros y también con los lugareños, que a pesar de su escaso inglés daban muestras de su simpatía y su desinteresada curiosidad. Pasamos la noche en un pueblo llamado Pakbeng a mitad de recorrido y proseguimos la ruta por la mañana, esta vez sin tener que compartir el incómodo pasillo y deleitándonos con las maravillosas panorámicas a ambos lados del barco; Una bonita experiencia navegar el Mekong especialmente en época de lluvias ya que bajábamos con su caudal al máximo... Llegamos por fin a Louang Phabang, sin lugar a dudas la ciudad más bonita del país, justo en estos días coincidimos con la fiesta nacional de la liberación, así que pudimos asistir a la carrera de traineras laosianas (un total de 51 remeros!) que duró hasta bien entrada la tarde y el ambiente festivo se respiraba en toda la ciudad... Tras unos días disfrutando de la hermosa y tranquila Louang Phabang proseguimos el viaje hasta el norte del país muy cerca de la frontera con China (tan sólo a 8 km); Aquí en Muang Sing pasamos una noche, ya que a pesar de ser conocido por sus trekkings la ciudad parecía fantasma, estaba todo cerrado y decidimos bajar a Louang Namtha, lugar desde donde emprenderíamos la dura excursión de tres días por estos remotos parajes. Empezamos en Ban Kokmee un pueblo donde conviven cuatro diferentes etnias: Khmu, Lanten, Sida y Phu Noi. Desde aquí comenzamos a subir y las primeras lluvias nos dieron la bienvenida anunciándonos irónicamente lo que nos esperaba... Los paisajes son hermosos a pesar de que todavía se puede ver como los nativos ganaron sus tierras fértiles en las colinas: quemando árboles... Así que en estos ámbitos, en estas latitudes, la vista es de un verde intenso por los campos de arroz contrastado con el negro de los muñones chamuscados... el delicioso olor del arroz despertó nuestros jugos gástricos así que paramos a comer en un pequeño chabisque tras unas horas de caminata, aquí nuestros guías extendieron unas hojas de bananera a modo de mantel y desgustamos las delicias de la comida local... unas salsas hechas con berenjena, carne, patata, etc,... el arroz es llamado de "sticky rice" y es un tipo de arroz que necesita menos agua de lo normal y luego se queda como un bloque, de ahí arrancas un pedazo, lo amasas y lo comes a modo de albondiguilla untando las salsas... Después de dos horas y media más de ascenso llegamos por fin a Ban Sam Yord, un pueblo de mayoría étnica Sida, y donde la gente poco acostumbrada a ver occidentales nos miraban con extrañeza... Por la tarde eligieron un cerdo y ahí mismo en la puerta del refugio y sin escrúpulos le rajaron el cuello para con él cocinar la cena, el desayuno y la comida del día siguiente.... Por la mañana después de ponernos las ropas todavia mojadas, emprendimos la marcha de la que sería la peor jornada del viaje... y no es que fuera mala por su dureza, que la tenía, ni por las fuertes borrascas, ni por el empalagoso barro que exigía un gran esfuerzo a cada paso... el peor enemigo, el animal más asqueroso del planeta apareció en nuestro camino... la sanguijuela. Miles de estos detestables bichos esperaban al acecho, sedientos de sangre, la oportunidad de trepar por nuestras botas, colarse por los calcetines y chuparnos la sangre como, como... vulgares sanguijuelas! que asco! Creo que llegué a quitarme unas veinte en total, la peor una que había cruzado el umbral de mi calzoncillo... afortunadamente me di cuenta antes de que empezara a chuparme un huevo... brrrr! que situación tan desagradable! A pesar de todo esto sobrevivimos y tras 8 horas de caminata y sin haber disfrutado mucho de las vistas, llegamos a Ban Nam Talan, una hermosa villa a orillas de un río que baña los campos de arroz, donde viven dos etnias: los Lanten, pueblo que llegó a Laos desde China y los Khmu, estos llegados aquí huyendo desde Camboya... Un poco más tranquilos ya al no ver sanguijuelas, nos dimos un baño en el río y nos relajamos un poquico... Esta vez la víctima de la tarde fue un pato, que tras desplumarlo fue directo a la perola... mmmhh! delicioso! Por la noche aparecieron en el refugio jóvenes locales y nos ofrecieron un licor llamado beer-khmu, una especie de moscatel fermentado que se bebía con una pajita desde la tinaja, acabamos cantando todos, cada uno sus canciones tradicionales... El tercer día fue mucho mejor, al menos no había miles de sanguijuelas, eso si, mis desgastados zapatos me hicieron caer (pero caer, caer eh! con los pies por encima de la cabeza...) unas cuantas veces, así que decidí caminar descalzo por el espeso barro... pasamos por más poblados, vimos a las mujeres Lanten tiñendo sus ropas y el algodón con índigo, color que les representa, cruzamos varios ríos, bosques de bambú, más campos de arroz, etc,... hasta que ya bien entrada la tarde y tras nueve horas de paliza llegamos a una carretera donde nos esperaba un carro... por fin, salvados... A pesar de la dureza de esta aventura, no tengo dudas en decir que valió la pena, ya que sólo el hecho de acceder a estos remotos poblados y disfrutar de la pureza de sus gentes es algo que no tiene precio y no se puede hacer todos los días...
Tras unos días en Louang Namtha descansando y paseando por los alrededores regresamos a Louang Phabang donde volveríamos a disfrutar de su pacífico ambiente, visitamos un par de templos abandonados cruzando el Mekong y fuimos también a unas cascadas a una hora de la ciudad. Nuestro siguiente destino: Vientiane. Posiblemente sea la capital del mundo más pequeña... la verdad es que es un poco cutre para ser una capital, aun así disfrutamos comiendo una especie de Fondue a orillas del río, pasamos por el mercado de amuletos, visitamos el museo nacional, posiblemente el más chabacano que vi en mi vida... Desde Vientiane viajamos a Pakse donde pararíamos un par de días antes de llegar a Si Phan Don (4000 islas), un paraiso al sur del país... Visitamos Champasak las únicas ruinas Angkorianas fuera de Camboya, también Don Khong, y por último Don Det, un paraiso a orillas del Mekong donde pasamos nuestros últimos días en Laos disfrutando de las islas, alquilamos unas bicis y cruzamos a Don Khon, desde donde se ven los impresionantes saltos de agua que el poderoso Mekong efectúa antes de llegar a tierras Camboyanas... Laos es hermoso, es un país muy pobre económicamente, pero que tiene mucho que dar, desde su rica naturaleza hasta su gente, que a parte de ser amable sobretodo es feliz...